Secret premieres: Hijos del hype

Todo comenzó el pasado martes. En el muro de Facebook de Phenomena salió publicada una foto algo lejana de Christopher Nolan presentando un film. El aclamado cineasta responsable de la trilogía de “El caballero oscuro”, “Interstellar” o “Memento” estaba en la ciudad condal y había visitado la sala regentada por Nacho Cerdà y su equipo el lunes por la noche en un evento privado de Cineurope (Film Expo Group). Teniendo en cuenta que ese mismo día había una secret premiere programada para las 20h con un intervalo de 2 horas hasta la siguiente sesión, la gente empezó a teorizar y crear un hype pocas veces visto.

Para quien lo desconozca, las secret premieres (o secret sessions) es un experimento que lleva siendo utilizado desde hace bastante tiempo por algunas salas de exhibición y consiste en no revelar el film a los asistentes, generando así un divertido debate y alimentando las expectativas. Incluso hay quien lo lleva un paso más allá o a otro nivel todavía más inmersivo e interactivo, como es el caso del mítico Secret Cinema de Londres. Como decía Cerdà en la presentación previa, “es increíble ver cómo se congrega tanta gente sin saber qué película va a ser proyectada“.

Habían muchas posibilidades de que “Dunkerque” fuera la película elegida, con Christopher Nolan presentándola. Era el escenario que todos deseábamos. Primero porque la película cabía en ese intervalo de dos horas (dura 115 minutos), segundo porque Nolan rondaba por Barcelona y tercero porque todos sabemos de la buena relación entre Phenomena y Warner (másters en 70mm exclusivos e invitados de lujo, como Jan Harlan). El poder disfrutarla un mes antes del estreno y además poder ver en carne y hueso al cineasta británico elevó el hype en las redes sociales a un niveles tremendos. La sala acabó abarratada, con un lleno casi total. En el vestíbulo (zona del bar) y dentro de la sala se notaba cierta emoción y mucha expectación. Phenomena ya había sorprendido en otras sesiones secretas con películas tan interesantes como “Déjame salir (Get out)” y “Múltiple (Split)” semanas o meses antes de su estreno oficial, no era una idea tan disparatada esperar un film de Nolan.

Se apagaron las luces y se encendió el foco apuntando a la tarima. Salió Nacho Cerdà como de costumbre a presentar el film con un tono muy festivalero y jocoso. Sabía perfectamente de las expectativas generadas, de lo viral que se había hecho la imagen de Nolan en su sala, pero intentó desviar la atención de “Dunkerque” aunque de forma algo ambigua para mantener el “sufrimiento” y las dudas entre el público asistente.

Tras unos trailers previos -que justamente eran las que todos queríamos ver: “Dunkerque”, “Llega de noche”, “Wonder woman” (descartada por Phenomena antes de la proyección) y “Blade Runner 2049”- empezó la película en cuestión con el logo de Dimension Films, por tanto de suspense o terror tenía que ser. Del casting sólo eran reconocibles Matthew Modine y un tal Santiago Segura que resultó no ser Santiago Segura. A los dos minutos ya nos dimos cuenta que el guión dejaba mucho que desear, pero viendo el subproducto que nos había colado el señor Cerdà y compañía, se lo perdonamos. Se trataba de “A 47 metros” (más conocida entre los asistentes como “Sharkerque”), aquatic horror aceptable con momentos de tensión más o menos bien resueltos pero con una trama y unos personajes mejorables. Una propuesta en la que se echa en falta un poco más de riesgo y mala leche pero que consigue el aprobado raspado gracias a su falta de pretensiones. A la postre los (desaprovechados) tiburones y la jaula son lo de menos. El verdadero protagonista es el pañuelo pirata de Matthew Modine y su mexicano de California.

Sí amigos, Nacho nos había trolleado a lo grande. No hubo pase de “Dunkerque” ni vino Christopher Nolan. No eran cábalas fantasiosas como afirman ellos, era algo totalmente factible. Pero no pudo ser. Aunque como en toda buena sesión secreta tampoco lo prometieron de forma pública ni lo negaron previamente. Sin embargo, aunque pueda parecer una tarde-noche decepcionante cuyo final podría haber rivalizado con la potente tomatina valenciana, no cambiaría por nada esa espera, esas expectativas, ese delirante debate a la salida ni el posterior cachondeo en las redes sociales. Y es que una secret premiere no es una proyección más. Es recuperar la esencia de antaño. Descubrir aquella magia destintoxicada de toda información previa. Y ante todo disfrutar de la experiencia colectiva y, en esta ocasión, saber reirse sanamente de una buena trolleada. El cartel de la próxima secret premiere prosigue con ese espíritu festivo que caracteriza a estas fantásticas sesiones.

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