Crítica: “Calibre” (Matt Palmer, 2018)

Con influencias claras como “Deliverance”, “La presa” y “Perros de paja” (e indirectamente “Bosque de sombras”), Matt Palmer debuta en el cine con este notable thriller que se erige como una de las mejores películas originales de la plataforma de VOD Netflix.

Dos amigos se reúnen para pasar unos días de relax cazando por los highland escoceses justo antes de que uno de ellos sea padre y ya no pueda hacer esas escapadas. Llegan a un recóndito pueblecito (que casi parece sacado de “Un hombre lobo americano en Londres”) y acuden al único local que aúna bar de copas y restaurant. Todo es aparentemente normal y apacible pero se percibe un sutil malrollismo subterráneo en el ambiente, casi xenofobia contenida ante foráneos. No especialmente bien recibidos por unos extraños, peculiares y en algunos casos huraños habitantes, esa noche acabaran emborrachándose y ligando con dos chicas locales.

Al día siguiente salen pronto a cazar por las montañas todavía con la enorme resaca derivada de la noche anterior. Tras un grave incidente, la película se transforma en un thriller contrarreloj que invita al espectador a reflexionar acerca de la pugna entre lo moralmente correcto y la conveniencia en situaciones límite. El instinto de supervivencia y protección llevará a los protagonistas a un cúmulo de errores y decisiones pésimas (SPOILER la reacción que tienen cuando encuentran los cadáveres ya les delata directamente FIN SPOILER) que poco a poco irán haciendo la pelota un poco más grande hasta desembocar en un trágico desenlace de consecuencias irreversibles.

Calibre” funciona como un thriller in crescendo, dilatando el suspense de manera sabia y concisa a través de largas conversaciones (magnífico el encuentro en el restaurante o cómo se sienten obligados a asistir y a socializar por la comunidad en la fiesta local por excelencia, con fogata incluida), con una utilización inquietante del silencio, un ritmo bien llevado y que refleja a la perfección la tortura interior de unos personajes atormentados por lo que han hecho en un entorno hostil y totalmente cercado.

El film posee la característica frialdad británica a la hora de narrar las historias, y abarca temas tales como la conciencia, el remordimiento, el peso de la culpa, el perdón, la venganza, el terror a ser descubiertos, pánico al futuro y el saber guardar las apariencias ante un hecho monstruoso incluso en un ambiente de festividad.

Tanto Jack Lowden como Martin McCann, el dueto protagonista, consiguen transmitir a la perfección ese shock emocional en el que se ven atrapados y esa angustia que les supera y no les deja ni dormir. Mientras Vaughn apuesta des del primer momento por hacer lo correcto (aún sabiendo las tremendas consecuencias que ello conlleva), Marcus busca la conveniencia, salir airoso y libre ante una situación dantesca. Como buen macho alfa de la amistad, acaba convenciendo a un débil y mucho más manejable compañero y llevando todo hacia un camino mucho más sórdido, fangoso y enfermizo (SPOILER véase la escena en donde abre la cabeza del niño con un cuchillo para poder sacar la bala que le delataría FIN SPOILER).

El desenlace de “Calibre” no dejará indiferente a nadie puesto que SPOILER no es únicamente un ojo por ojo, es algo mucho más siniestro y oscuro. Una comunidad cerrada ha perdido a dos seres queridos y su recompensa, su manera de saldar cuentas no es llamar a la policía ante un crimen sin demasiadas pruebas concluyentes, sino que uno de ellos perezca a manos del otro. Que el superviviente de ese atroz fin de semana tenga una herida profunda y un recuerdo tan monstruoso que por muchos años que viva, por muchos hijos que tenga, cuando se mire al espejo siempre se verá como un asesino. Un criminal que jamás podrá volver a ser feliz. FIN SPOILER

Un thriller dramático de notable factura, honesto y minimalista a todos los niveles (dos escenarios, personajes contados, un incidente), con una realización sobria acompañada por un eficaz montaje que aporta el ritmo necesario a la trama, recursos interesantes (la confesión sin sonido para no subrayar en exceso al espectador con algo de lo que ya ha sido testigo), estupendas interpretaciones tanto de la pareja protagonista como de los secundarios (destacando entre éstos a Tony Curran) y una duración muy ajustada. De lo mejorcito producido por la filial UK de la plataforma americana.



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