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Telecinco: el perfecto paradigma de la telebasura

1/Septiembre/2010  Publicado por Javier G. Pasamón

La telebasura da nombre a una forma de hacer televisión caracterizada por explotar el morbo, el sensacionalismo y el escándalo como estrategias de atracción de la audiencia. La telebasura se define por los asuntos que aborda, por los personajes que exhibe y coloca en primer plano y, sobre todo, por el enfoque distorsionado al que recurre para tratar dichos asuntos y personajes. Esa sería la definición exacta de lo que representa la cadena privada Telecinco y su programación repleta de ordinariez, mal gusto y altas dosis de morbo.

Desde sus inicios, cuando se hacía llamar “la cadena amiga”, ya apostaba por un modelo generador de telebasura que con los años iría creciendo en radicalidad y en una falta de principios patente. Aquel detalle machista made in Berlusconi en forma de Mama Chicho o programas como “Moros y cristianos” (con el padre Apeles hasta en la sopa) que profetizaban sobre lo que vendría, sirvieron para crear el modelo de la Telecinco actual, la reina de la telebasura (seguida de cerca por Antena 3) más superficial y rastrera. De aquellos primeros años de emisión, solo se salvaría de la quema el inolvidable programa japonés “Humor amarillo” de Takeshi Kitano y las series de dibujos animados como “Campeones” o “Mazinger Z“.

Posteriormente -y siguiendo la estela de USA- estrenó el primer reality show en España (“Gran Hermano“) con un éxito de público tan contundente como la falta de privacidad y ética del programa dirigido por Mercedes Milá, y los late nightEsta noche cruzamos el Mississippi” con Pepe Navarro (bueno, y la Veneno cada dos por tres) y el terrorífico “Crónicas marcianas” comandado por un cada vez más insufrible Javier Sardà, que no sólo hacía bueno al programa nocturno de Navarro (que ya es decir) sino que para un servidor tiene el honor de ser el programa más vejatorio y que más bajo ha caído de la historia de la televisión española.


Gran Hermano

Con semejantes precedentes, la situación actual de Telecinco, como era de esperar, sigue por los mismos derroteros. No solo apostando por programas que promueven el morbo, el efectismo barato, la manipulación y el sensacionalismo, sino que para colmo, parecen haberse olvidado del cine (de calidad) ya que ocupa un lugar casi inexistente en la parrilla. A la vez queda patente el descuido y la falta de rigurosidad por ofrecer unos informativos decentes e importantes, pues desde que está Piqueras al mando (recordemos que echaron a Juan Pedro Valentín por tema de audiencia (sic)), eso más bien parece un programa de sucesos que no un informativo serio y documentado que aporte cultura e información interesante al espectador medio. No pretendo compararlos con los telediarios de autor que hacía Gabilondo en Cuatro, pero resulta intolerable que presenten un telediario que más bien casi parece un clon del “Gente” de TVE, todo por acaparar ese % de audencia movida por el periodismo amarillo.

La mañana en Telecinco empieza con “AR (Ana Rosa)“, -cuando ella no está le llaman “El programa del verano“- un espacio de nulo aporte al espectador seudodormido (casi del mismo nivel que “Matinal Cuatro” o “Espejo público“) en donde se hablan de los mismos temas que se seguirán tratando el resto de la jornada (la redundancia al poder), salvo que sin tirarse los pelos ni gritos desagradables (bueno, lo de gritos solo si cierto personaje está manso o de vacaciones).

Pasamos a uno de los platos fuertes de la cadena: “Mujeres y hombres y viceversa“, más conocida popularmente como “Mujeres y hombres y bíceps y berzas”. Posiblemente estemos hablando de uno de los programas más superficiales, asquerosos, grandilocuentes y manipuladores que ha dado la televisión patria, en donde no hay cabida para las personas normales y corrientes, solo para gorilas de gimnasio y aspirantes a portada de Interviú. Un show que juega con los sentimientos, en donde todo es pura fachada. Lo venden como un dating show para encontrar el amor pero en realidad parece únicamente destinado a aquellos que buscan el minuto/s de gloria o fama en televisión. Un programa cuyos colaboradores en su mayoría son ex participantes del mismo y de los más polémicos, como Rafa Mora por ejemplo, uno de los personajes más maleducados y machistas que haya dado la tv. Por tanto, ahí no importa que lo hagas bien o que encuentres el amor, ahí si quieres vivir del cuento has de liarla y sólo así conseguirás el sueño de cobrar por no hacer prácticamente nada.


Mujeres y hombres y viceversa

Sobre las 14:30 emiten “De Buena Ley“, programa chusquero perfecto para una indigestión mortal en donde dos individuos no paran de discutir y berrear en directo, cuyas situaciones y comentarios son tan exagerados e hiperboleizados que uno duda si realmente es cierto lo que está viendo o si se trata de una obra de teatro con actores de serie Z. Otra emisión morbosa, y van…!

Tras los nefastos informativos llega la hora del programa basura por excelencia: “Sálvame Diario” (entre semana por las tardes) + “Sálvame Deluxe” (para la noche de los viernes). Un espacio en donde la chabacanería y el conflicto (más que el debate) parecen ser el núcleo del asunto. El programa carece de cualquier tipo de glamour, no respeta el horario infantil, con escenas de bailoteos verdaderamente demenciales y no aptas para oídos educados, con personajes que hablan con la boca llena (no paran de darle a la comida), con llamadas preparadas descaradamente, con alguna que otra escena subida de tono y con un sinfín de chorradas y memeces destinadas al espectador pasivo y aburrido hasta el extremo. Sobre la irritante rubia gritona del programa, me reservo mi opinión. Eso si, coincido con Ramón Colom en su articulo para Fotogramas en donde admira al presentador de Sálvame Jorge Javier Vázquez “por su capacidad de aguantarse tantas horas los pedos que los que ven el programa les gustaría que se tirase“.

El sábado noche llega “La noria“, un talk show realmente bizarro e irregular. La selección variopinta de sus entrevistados (algunos decentes, otros lamentables), su interesante aunque efímera mesa de debate político (que no los entrevistadores del corazón) y su falta de definición, lo hacen un programa entretenido pero poco más, incapaz de destacarse como algo puramente serio. Demasiada prensa rosa y demasiado pendiente del share.


Sálvame

Pero por si todo ello no fuera poco, tenemos el caso de “Vuelo IL8714“, una miniserie de dos episodios que narra la investigación posterior al accidente que sufrió el vuelo JK5022 de Spanair a los pocos segundos de despegar, y en la que fallecieron 154 personas en verano del 2008. Ni las demandas de los familiares de las víctimas del accidente aéreo, ni el rechazo del Gobierno de Canarias ni el grupo de Facebook creado por una azafata de la compañía pidiendo la suspensión de la misma han conseguido que no se emita esta noche la miniserie producida por Telecinco Cinema, Gameworks y Mecanismo Films. Está claro que para Telecinco es mucho más importante los niveles de audiencia que la moral personal y profesional.

Hurgar en las heridas todavía abiertas de familiares dolidos, recordar tal tragedia aún a sabiendas de la indignación y el dolor de tantas personas, no esperar ni tan siquiera a que se celebre el juicio pudiendo las conclusiones vertidas en la cinta influir en el proceso (como demandaba la presidenta de la Asociación de Afectados) o hacer oídos sordos a su razonable solicitud de la no emisión de la obra, sólo tiene un nombre: Telebasura sin escrúpulos.


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Sobre las nuevas calificaciones por edades

27/Febrero/2010  Publicado por Javier G. Pasamón

He leído en varios blogs que el ministerio de cultura desde el pasado día 18 han puesto una nueva calificación por edades para las películas estrenadas y distribuidas en España, tanto en cine como en vídeo.

Acercándose al modelo inglés o incluso al americano, se han incrementado las diversas categorías intermedias, y se han añadido otras que endurecen, bajo mi punto de vista, en demasía. El propósito está claro, proteger a los menores de contenidos audiovisuales impropios para su edad, pero ¿es realmente efectivo?. Evidentemente no.

Tras el lamentable caso de “Saw VI“, -no por el hecho de que la cinta americana mereciese mis aplausos (de hecho considero a la saga un cine de lo más enfermo) pero opino que debería haberse estrenado, otorgando al espectador su derecho a elegir por sí mismo-, se crea un precedente peligroso y que posiblemente en el futuro más de un disgusto nos va a ocasionar a los fans del cine de terror.

Y a lo que iba, ¿quién hoy en día en España mira la calificación por edades antes de ir a ver una película?. Realmente nos importa tres pepinos, porque nunca nos niegan la entrada y porque queremos disfrutar de la película sin más. Espero que nunca lleguemos hasta el punto de presentar dni’s en la puerta de un cine. Sería verdaderamente lamentable.

Las calificaciones quedan así:

– Especialmente recomendada para la infancia.
– Para todos los públicos.
– No recomendada para menores de siete años.
– No recomendada para menores de trece años.
– No recomendada para menores de dieciocho años.
– Clasificada X prohibido el acceso a menores de dieciocho años.

En cuanto a los logos de las calificaciones, ¿pueden ser más cutres?.

Todavía recuerdo cuando fui a ver al cine “T2: El día del juicio final“, película violenta como la que más según autoridades, y yo, con 11 añitos la disfruté como un enano. En vez de esto, lo que deberían hacer es bajar de una santa vez los precios de los blu-rays, que aquí cuestan el doble que en amazon.


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De nominaciones al oscar y ausencias imperdonables

3/Febrero/2010  Publicado por Javier G. Pasamón

oscarComo viene siendo costumbre, llega febrero y se hacen públicas las nominaciones para los premios de la Academia. Premios que a veces premian la calidad y otras premian la taquilla (añadiendo películas independientes cercanas al telefilm para contentar a cierto sector pro Sundance). Pero si algo caracteriza a los oscars de los últimos años, es su poco afortunada selección de películas, cometiendo graves injustícias.

Es obvio que cualquier premio o puntuación de una obra es tan subjetivo como injusto en cierta manera, pero creo que en los últimos años (salvo con “No es país para viejos“) existe una tendencia a premiar a la que más marketing tenga detrás, o a la que más taquilla amase. Como también encuentro estúpido el hecho de que casi nunca premien películas estrenadas antes del otoño pasado, promoviendo el cine de las majors y apartando otro tipo de cine. Cada vez el listón del cine americano es más bajo, cada vez se cuelan más cintas tramposas y vacuas en las nominaciones y cada vez la Academia pilla más manía a grandes directores (Malick, Mann, Gibson, Shyamalan, etc..). Y cuando aparecen obras de calibre, de cineastas como Scorsese o Michael Mann que dan entidad y prestigio al cine norteamericano, o bien las retrasan condenándolas al ostracismo con estreno en fecha fuera de oscar (caso de “Shutter Island“) o bien las ningunean (caso de “Enemigos públicos“).

Nunca entenderé la manía que le tiene la Academia a Michael Mann. Un cineasta en plena madurez, capaz de hacer films de acción con una sobriedad abrumadora. Y no solo eso, el hecho de que no hayan nominado a “Enemigos públicos” ni tan siquiera a montaje ni a actriz secundaria (maravillosa Marion Cotillard), me parece de juzgado de guardia. Más ausencias destacadas son “Moon” (Sony no la presentó para los oscars, otro “acierto” de la compañía), “Dónde viven los monstruos” de Spike Jonze (inexplicable olvido), “Watchmen“, una cinta de lo más interesante que ni siquiera ha sido nominada a premios técnicos, y quizás la más sangrante: “(500) días juntos“, una comedia romántica inteligente, inusual para los tiempos que corren, y realmente conseguida, que ha sido totalmente ninguneada por la Academia. Otro olvidado ha sido Bruno Coulais y su magnífico score para “Coraline“, una cinta notable que se ha llevado poquitas nominaciones.

Resulta curioso ver qué cintas nomina la Academia y qué cintas ganan finalmente. Si el año pasado tuvimos que sufrir el éxito de “Slumdog millionaire“, más conocida por el menda como “el bodrio hindú de Boyle“, este año todo apunta a que la infumable “Avatar“, cine infantil en 3D que bien podría haber firmado un Lucas en horas bajas, se alzará con unos cuantos oscars, como ya lo hizo con los globos de oro. Sin comentarios.

Tampoco logro entender cómo han sido nominadas cintas telefilmescas como “Precious” (la “Pequeña miss Sunshine” de este año) o la insufrible “The Blind Side” con Sandra Bullock a la cabeza. Pero bueno, de entre las nominadas que haya visto, mis preferencias van con “Up” como film de animación, Haneke y su magnífica “La cinta blanca” y con “Malditos bastardos” de Quentin Tarantino, una película soberbia que, en caso de no ganar, el tiempo la pondrá en su sitio: el de las obras maestras.

Y hablando de tiempo y poner en su sitio,… ¿quién se acuerda de aquella horrible cinta ganadora de cuatro oscars titulada “Una mente maravillosa“?.


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