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Escenas – “Camino a la perdición”

14/Mayo/2010  Publicado por Javier G. Pasamón

Si existe una película infravalorada en la última década, ésa es sin duda “Camino a la perdición” (2002), segundo film de Sam Mendes. No solo fue una injustícia que fuera ninguneada en la edición de los oscar de aquel año, sino que parece que ciertos sectores la tildan de academicista y previsible. Es cierto que quizás no tenga una historia tan intensa como otras cintas noir de antaño pero su exquisitez formal está fuera de toda duda y por encima de la media. Hay quiénes confunden academicismo con perfección formal, hay quiénes no entienden que en ocasiones es más importante el cómo se cuenta que lo que se cuenta y hay quiénes no aceptan una historia de redención que sigue los parámetros del cine más clásico.

Camino a la perdición“, le pese a quién le pese, es una obra maestra rotunda, no ya por su trama argumental, la cual no es demasiado original, sino por cómo Mendes compone el film. Mendes da una lección de cine en cada plano, sumergiendo a sus personajes en caminos que se cruzarán desembocando en desenlaces fatales. Como en la mayoría de sus films, la fatalidad y la redención cobran una gran importancia.

La elegancia de los planos y un sabio montaje (ver la magistral escena en que van sacando dinero de Capone de los bancos) hacen de ésta una película-orgasmo para todo buen cinéfilo. La presentación del personaje de Tom Hanks, el asesinato visto desde los ojos de un niño, la visita de Hanks al moroso en un momento puramente deudor del western, Michael Sullivan (Hanks) llegando a la casa después de que gran parte de su familia haya sido asesinada (cine mudo en estado puro, en donde las miradas hablan por si solas), el encuentro Hanks-Law en el restaurante de carretera, la muerte de Tom Hanks (una escena que recuerda a la que destacaba hace unos meses de “Revolutionary Road“, acabando con un plano con un encuadre y una composición cercano a lo pictórico) o la escena de la muerte de Newman, son algunos de las momentos cumbres que esconde esta joya del cine.

Un film de gran fuerza visual (muchas escenas podrían pasar perfectamente como cine mudo) con una fotografía magistral de Conrad L. Hall y un acabado formal de primera.

Quizás la escena que reúne mayor cantidad de aciertos a nivel formal es la que os adjunto a continuación. Primero vemos a Michael Sullivan (Hanks) preparándose para una noche de venganza, dejando una nota a su hijo por si no vuelve. Algo violento se acontece por los planos contrapicados al personaje de Hanks. A continuación tenemos el momento en que Sullivan asesina a todos los compañeros de John Rooney (Newman), para posteriormente entre lágrimas acabar con éste. Mendes rueda ese plano giratorio – momento mudo, otorgando absoluta importancia a la imagen y a la partitura de Newman- teniendo como referencia al personaje de Newman y acabando en éste. Newman es el radio de la media circunferencia que describe la cámara. No se oyen los disparos cuando Sullivan mata a los demás, sólo se oye el atronador sonido de la tragedia: Sullivan asesinando a lo más parecido a un padre que tuvo.

Tras esa catarsis sangrienta bajo la lluvia, Sullivan se irá a por Connor Rooney (Daniel Craig), autor material del asesinato de su família. Mendes nos brinda un plano secuencia memorable, empezando desde arriba hasta encuadrar centralmente al personaje de Hanks, para luego -sin traicionar a su espectacular plano- mostrar a Connor Ronney asesinado desde el reflejo de una de las puertas. Uno de los mejores planos que un servidor haya visto en los últimos años. Simplemente orgásmico.

Sin más, os dejo con la escena:


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Sobre el díptico de “Mesrine”

8/Febrero/2010  Publicado por Javier G. Pasamón

La vida del que fuera en la Francia de los años 70 el “enemigo público número uno“, Jacques Mesrine, fue llevada a la gran pantalla por Jean-François Richet (ganador del césar a mejor realizador) en dos entregas: “Instinto de muerte” (2008) y “El enemigo público número uno” (2008) con Vincent Cassel -excelente actor donde los haya- encarnando el rol principal. Aquí en España, que yo sepa, todavía estamos sin fecha de estreno.

Mesrine fue sin lugar a dudas, el más célebre y camaleónico de los gángsters de la historia policial francesa. Convertido en una leyenda, fue erigido por parte de la prensa gala como un símbolo de rebeldía contra el poder, como un héroe (o antihéroe) popular y cuya polémica muerte, abrió un debate político acerca del rol de la policía. Jacques Mesrine murió tiroteado por la policía (como Clyde Barrow) en una emboscada el 2 de noviembre de 1979, tras 18 meses de fuga.

Mientras que la primera parte del díptico se inspira en el libro “L’instinct de mort“, relato entre autobiografía y ficción, publicado por el propio Mesrine a finales de los años 70, relatando la juventud del gángster, autor de espectaculares asaltos y fugas, la segunda aborda la carrera criminal de Mesrine después de fugarse de la prisión hasta el brutal desenlace.

La labor de documentación por parte Abdel Raouf Dafri (co-guionista del film) sobre el criminal francés, investigando y acumulando documentos y testimonios de sus allegados, fue esencial para la calidad y veracidad del resultado final.

En el reparto se encuentran nombres como el citado Vincent Cassel, Cécile De France, Gerard Depardieu, Mathieu Amalric, Elena Anaya, Ludivine Sagnier y Samuel Le Bihan.

Os dejo con el trailer de UK de la primera parte, tiene buena pinta.


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Versus Entertainment y la serie B

14/Diciembre/2009  Publicado por Javier G. Pasamón

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Resulta encomiable el esfuerzo realizado por distribuidoras como Versus Entertainment en editar películas tan minoritarias como necesarias dentro del mediocre panorama del dvd nacional.

Dentro de su colección “Cinema Bis” -con un diseño de las portadas un tanto similar al de las ediciones Criterion, sobre todo en esa etiqueta lateral- nos encontramos con algunas de las joyas más célebres de la serie B americana realizadas entre los años 40-60, desde títulos clave dentro del noir como “Detour” (1945) del gran Edgar G. Ulmer hasta joyas a reivindicar como “Carnival of souls” (1962) de Herk Harvey.

Compañías como la Monogram Pictures, la Republic o la PRC plantaron cara a las majors, ofreciendo un cine en su mayoría destinado a salas de programas dobles o a los autocines, cuyos artesanos de entonces -actualmente de forma merecida considerados absolutos maestros- fueron capaces de sacar oro de la precariedad más absoluta tanto económica como logística, sin obviar el tiempo tan limitado que disponían para terminar sus films (sin ir más lejos, el cineasta de origen checo Edgar G. Ulmer, rodó “Barba azul” (1944) en sólo 6 días). El cine de serie B fue un cine famoso por sus encuadres cerrados, limitados escenarios, duración ajustada (muchas duran poco más de una hora), inventiva narrativa y visual ilimitada, libertad creativa y normalmente protagonizado por actores sin tanto caché.

Dentro de la colección de Versus Ent., tenemos un par de títulos de Edgar G. Ulmer (hasta ahora editado en pésimas condiciones en España) que son “Detour” (un noir simplemente perfecto) y “Barba azul” (cinta con una hipnótica fuerza narrativa y una atmósfera sombría e inolvidable, típica del cineasta de origen checo), “Carnival of souls” de Herk Harvey (una joya de terror pre-lynchiana en donde de nuevo la atmósfera es una omnipresente protagonista), “Filón de plata” de Allan Dwan (gran clásico western de Serie B dirigido por Allan Dwan y protagonizado por su actor fetiche John Payne) y “El reinado del terror” (una especie de noir ambientado en la Francia del terror revolucionario, simbolizado por un Robespierre diabólico interpretado por un genial Richard Basehart).

DetourPoster

Hasta ahora, en España, este tipo de cine solo era accesible via internet o si hacían algún pase en algún festival, pero poco más. Gracias a Versus, no solo están editando estas necesarias e inéditas obras en formato doméstico, (ayudando a descubrirlas para cierto público), sino que además lo están haciendo en condiciones, con extras interesantísimos (documentales de más de 1 hora), libretos con críticas y ensayos sobre el film por gente de la categoría de Miguel Marías, Roberto Cueto o Serge Daney con una impecable presentación, unos menús con un acabado majo y en algunos casos audiocomentarios exclusivos de críticos de renombre del país como Antonio José Navarro (fantástico su audiocomentario para “Barba Azul“) o Quim Casas. Por todo ello, merecen mi esfuerzo en hacerme con estos títulos en dvd, ya que creo que, a corto plazo, no saldrán en alta definición, y menos con estos extras o libretos (en caso que algún dia los distribuya otra editora).

Por otra parte añadir que es una lástima que no cuenten con los derechos de un film clave de la serie B como es “El demonio de las armas” (Gun Crazy, 1949) de Joseph H. Lewis, ya que hace meses fue editada por Warner bajo el destestable sello de Impulso.

Esperemos que ahora que los chicos de Versus se han puesto también a reeditar en condiciones algunos films de la RKO -casos de “La fiera de mi niña” (1938) o “Fort Apache” (1948)- que hasta ahora pertenecían a la infecta Manga Films (cuyas ediciones eran en su mayoría ciertamente cochambrosas), confiemos en que se animen y saquen de nuevo los films del maestro Jacques Tourneur, sobre todo “La mujer pantera” (1942) o “Yo anduve con un zombie” (1943), ya que sin duda, es uno de los cineastas más maltraltrados en el mercado del dvd en España y merece mejor suerte. Porque como decía el crítico Jesús Palacios: “Para quienes vivimos sumergidos en la Serie B, los que preferimos la cara B del single, el lado oscuro de la Luna y cruzar al otro lado del espejo, Jacques Tourneur ha sido siempre poco menos que un dios.”

Cineastas a recuperar, cine hecho sin medios pero con ilimitada sapiencia, clásicos de las sesiones dobles, verdaderas joyas a descubrir o redescubrir.

Mi más sincero aplauso a la apuesta de Versus por este tipo de cine.


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Teaser de Millennium 2

4/Agosto/2009  Publicado por Javier G. Pasamón

Tras la primera parte, digna adaptación de la novela, dotada de una buena factura pero que se quedaba en un film interesante (la primera mitad prometía demasiado para el previsible desenlace), ya está disponible el trailer de la segunda parte: “Millennium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón“. Si algo hay que destacar de esta trilogía es ese fantástico personaje llamado Lisbeth Salander, el cual es interpretado en la pantalla notablemente por Noomi Rapace, una actriz sueca realmente a seguir.

Independientemente de los libros, esta trilogía se antoja cuanto menos interesante, muy entretenida, con un guión solvente (una buena y fiel adaptación de sendos libros) y con brío en la dirección (la primera parte ya tenía una gran factura, digna del cine escandinavo más moderno (recordamos la notable “Insomnia” de Erik Skjoldbjaerg)). Esperemos que esta segunda parte nos haga vibrar más que la primera, y si cabe, emocionar.

Os dejo con el trailer:

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Los abrazos rotos (Pedro Almodóvar, 2009)

24/Marzo/2009  Publicado por Javier G. Pasamón

cartel-los-abrazos-rotosLas películas hay que terminarlas aunque sea a ciegas” (Mateo Blanco / Harry Caine).

Esta frase pronunciada al final del metraje, define perfectamente las intenciones de la película y lo que realmente pretende ser, ya que estamos ante una declaración de amor al cine noir de los años 50, a aquellos melodramas de Douglas Sirk o Vicente Minnelli, incluso a Roberto Rossellini en su manera de representar las relaciones sentimentales y la imposibilidad de las mismas. Pero también rinde homenaje a su propio cine, adaptándose a su manera y sin complejos, llegando a momentos de puro metalenguaje cinematográfico.

Y es que, el último film de Almodóvar mantiene una cierta lógica con sus dos precedesoras, erigiéndose como una trilogía retrospectiva y autobiográfica. Si en “La mala educación” (una cinta profundamente noir aunque no lo parezca a priori) podían vislumbrarse ciertos detalles autobiográficos, descubriendo su visión de la iglesia católica (aunque el mismo Almodóvar no lo afirme abiertamente) y en “Volver“, el cineasta rememora su infancia y su lado más costumbrista; “Los abrazos rotos“, es un claro homenaje a su amor por el cine, a su pasión y al poder de la imagen.

Para poner en contexto, “Los abrazos rotos” narra la historia de un hombre (Lluís Homar) que escribe, vive y ama en la oscuridad. Catorce años antes sufrió junto a Lena (Penélope Cruz), la mujer de su vida, un brutal accidente de coche en la isla de Lanzarote que lo dejó ciego. Este hombre usa dos nombres, Harry Caine, lúdico seudónimo bajo el que firma sus trabajos literarios, relatos y guiones y Mateo Blanco, su nombre de pila real, con el que vive y firma las películas que dirige.

En la actualidad, Harry Caine vive gracias a los guiones que escribe y a la ayuda de su antigua y fiel directora de producción, Judit García (Blanca Portillo), y de Diego (Tamar Novas), el hijo de ésta, secretario, mecanógrafo y lazarillo. Desde que decidiera vivir y contar historias, Harry es un ciego activo y atractivo que ha desarrollado todos sus otros sentidos para disfrutar de la vida, a base de ironía y una amnesia autoinducida. Ha borrado de su biografía toda sombra de su primera identidad, Mateo Blanco.

La historia de Mateo, Lena, Judit y Ernesto Martel (José Luis Gómez) es una historia de amour fou, dominada por la fatalidad, los celos, el abuso de poder, la traición y el complejo de culpa.

Una de las señas de identidad del director manchego es su facilidad para mezclar géneros o situaciones y conseguir salir airoso. Lo que es innegable es que Pedro es un director que ha alcanzado una madurez artística, un control del ritmo narrativo y técnico, sencillamente envidiable. El director compone como nadie un mosaico de géneros enfocados ante todo en el melodrama y en el thriller, pero aderezados por el humor ácido, peculiar y en ocasiones algo surreal característico del cineasta (en este caso con un guiño a “Mujeres al borde de un ataque de nervios“).

El film se centra en un triángulo amoroso: Ernesto (el posesivo y obsesionado productor), Lena (la actriz y estrella) y Mateo/Harry (el director de cine enamorado). Y Almodóvar juega con elementos característicos del cine negro como la rubia y la morena (ambas encarnadas por Penélope Cruz -el guiño de la peluca rubia platino mientras rueda es claro-), los nombres típicos de cine negro (Harry Cine, o el personaje de Lena (típico nombre de femme fatale y que recuerda algo al de Lana Turner (vista en “El cartero siempre llama dos veces” o “Imitación a la vida“))), la dualidad de nombres del personaje de Lluís Omar (Mateo Blanco / Harry Caine) en un evidente homenaje a aquellos “agabardinados” Harry Lime (encarnado por Orson Welles en “El tercer hombre“) o el agente Harry Palmer (encarnado por Michael Caine en tantas películas del género), la imposibilidad de las relaciones amorosas o la presencia de la muerte y la violencia como eje dramático, de ahí el frecuente uso del flashback como elemento narrativo principal del film. Como comento, la película está construída mediante una estructura de flashbacks (en dos tiempos) que nos transportan a momentos de la vida de Mateo, su nacimiento como cineasta y su muerte. La muerte de su vista (que no de su visión), la muerte de “su” Mateo y el resurgimiento definitivo de su alter ego Harry Caine.

La relación entre Ernesto y Lena se torna fría, distante, sin pasión (véase esas escenas en dónde la mirada de ella ha perdido el brillo que sí tiene cuando está junto a Mateo) y éste lo nota. Se vuelve obsesivo, calculador, controlador de su vida y manda a su propio hijo (un chaval homosexual enamorado a la vez de Mateo) que filme y siga literalmente a Lena, registrando cada uno de sus movimientos. Con la ayuda de una traductora conseguirá averiguar el porqué del cambio de actitud de Lena, que él sí ha notado.

Mientras Mateo (Harry Caine) pierde la visión tras el accidente y necesita un programa informático para que le lea las letras del ordenador entre otras cosas, Ernesto Martel, productor de la cinta que dirige Mateo y obesivo marido de Lena, debe recurrir a la una traductora -que lee los labios de la imagen- para saber si existe o no un romance entre Lena y Mateo a sus espaldas. Uno no puede ver, el otro no sabe escuchar. Ambos saben que el poder de la imagen es lo que realmente importa(Ernesto la puede ver pero no comprender, Harry la tiene en su mente y allí sí la puede ver mediante el sonido). Justamente ahi, cuando Lena (Penélope) descubre a Ernesto viendo la cinta en que ella se declara a la cámara del hijo de éste, es cuando alcanza el cénit la importancia del poder de la imagen y es enfrentanda a la potencia contundente de un sonido desolador, poniendo ella misma la voz a la imagen y dotando de más veracidad y crueldad si cabe a sus terribles palabras llenas de hastío y desamor.

Los abrazos rotos” supone sin duda, una de las cintas de Pedro en donde mejor se ha trabajado el sonido (atención al ruido de los tacones, a la importancia del sonido para los personajes), y con una música de ese genio llamado Alberto Iglesias puramente deudora de Herrmann, que acompaña y engrandece las imagenes de tan bella película.

Pero si algo se debe achacar a la cinta es que, por momentos, se vuelve algo irregular. Posee algunas secuencias memorables como todas las de Lanzarote, unos parajes que recuerdan a peliculas tan imprescindibles de Rossellini como “Stromboli” o “Te querré siempre” (de la cual Pedro incluye un fragmento como guiño), la escena comentada anteriormente de Penélope poniendo voz a la proyección (lo mejor del film), las escenas cómicas o la declaración del personaje de Blanca Portillo. Pero en cambio hay otros tramos (algunos del tiempo presente), situaciones inacabadas o personajes que van y vienen, que afectan algo al ritmo de la cinta, aunque tampoco con demasiada importancia.

En el film también se nombra a “Ascensor para el cadalso“, impecable cinta noir de Louis Malle, y no se hace por casualidad. Si en el film de Malle, el vehículo que separaba a la pareja unida por un profundo amor (Maurice Ronet y Jeanne Moreau) era un ascensor el cual accidentalmente quedaba parado en un edificio vacío (otra pareja unida por la fatalidad); en “Los abrazos rotos” es el accidente de coche lo que separa para siempre a la pareja, ambos mueren (Lena y Mateo) y Harry resurge como único elemento existencial.

Considero que es todo un acierto la elección del titulo del film, básicamente porque trata de personas que aman pero no son correspondidas (ya sea por desamor, por hastío o por accidente). Y se pueden ver tres expresiones diferentes respecto a la misma sensación/sentimiento: el rostro de Mateo muestra un nuevo nacimiento, una forma de vida nueva le espera; el rostro de Ernesto muestra impotencia, desasosiego y finalmente ira; y el de Judit (Blanca Portillo) desamor absoluto e infinita tristeza porque sabe que nunca podrá poseer y amar lo que más desea. La cinta trata de relaciones imposibles, unidas por la fatalidad

A parte de Rossellini, Malle, Tourneur, Minnelli o Douglas Sirk, también vemos referencias en cuanto a artistas a Audrey Hepburn, sobre todo cuando Penélope está en las escenas que Mateo rueda para su film. Si en “Volver“, Penélope parecía una representación de la gran Anna Magnani en “Bellissima” de Visconti, aquí es la viva imagen de Audrey.

Mención especial también al trabajo del excelente director de fotografía mejicano Rodrigo Prieto (uno de los grandes actualmente), con un uso de colores claros, muy coloridos (en ocasiones incluso cercano al estilo del technicolor), acompañado de una escenografia y diseño muy vanguardista, entre el kitsch y el pop art (algo usual en el cine del realizador).

Pero lo más importante de este film tras la labor de Pedro, son las actuaciones ya que todo el peso de la cinta recae en ellas. y no decepcionan lo más minimo. Una Penélope Cruz, que aunque no sea santo de mi devoción, debo reconocer que en manos de Almodóvar brilla con luz propia y ofrece registros de autenticidad impensansables en sus cintas estadounidenses, un Lluís Homar, como siempre, sensacional, superándose a si mismo, y una Blanca Portillo que merece ya un altar entre las grandes actrices españolas de los últimos años (simplemente colosal el control de su actuación y su madurez como actriz).

Si bien es cierto, se comenta que “Los abrazos rotos“, cuando salga en dvd contendrá más escenas y la película (o parte de ella) de Mateo Blanco, y puede ser otro detalle más de metalenguaje cinematográfico. Un film que nos habla de la realización de otro film, inacabado y a la espera de que un director que ha perdido la vista lo remonte con ayuda de su presunto hijo y de Judit. El film está roto y deben ordenarlo y reestrenarlo (será visto como nunca), como las fotos antiguas rotas de mateo (las cuales, el personaje de Tamar Novas, intenta reestablecer y reestrenar (verlas al fin por unos ojos que nunca las han visto y describirlas / redescubrirlas para Harry)) y como algunas vidas cuyos abrazos han sido rotos, quizás par siempre.

Un film lleno de pasión, dolor y comicidad, elementos que se alternan de forma natural consiguiendo conquistar al espectador en cada fotograma, entregando el protagonismo al poder de la imagen con sus múltiples capas/rostros, y que sobre todo mantiene intacto el sello tan característico de su realizador. Una gran película noir, tan arriesgada como injustamente vapuleada por algunos críticos cuya manía al director manchego es respetable pero ya alcanza cotas irrisorias.


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El cartero siempre llama dos veces (Tay Garnett, 1946)

7/Septiembre/2008  Publicado por Javier G. Pasamón

postman_posterHoy en día, el cine negro no es lo que era. El film que aquí comentamos, es un claro ejemplo de todo lo que nos puede ofrecer un gran film de género. “El cartero siempre llama dos veces” es sin duda una pelicula transgresora para su época por su manifiesta sexualidad, crudeza o violencia, con un reparto en estado de gracia (esos grandes Garfield y Turner), con una dirección excelente y en la cual se dan cita muchos de los elementos propios de los films noir (objeto-detalle, juicios, “falsos culpables”, femme fatale, seguros de vida, etc…).

La adaptación de la novela (inspirada lejanamente en “La bestia humana” (1890), de Émile Zola), a diferencia de “Perdición” de Billy Wilder, tardó a llevarse a la pantalla más de una década, por culpa en parte de la dura censura (es bien sabido los elementos que caracterizan la cinta). Parte de su éxito en taquilla se debió, a parte de por la indudable calidad cinematográfica de la obra, a su violencia y sobre todo a su sexualidad (ver esos besos entre los 2 protagonistas, o los vestidos que lleva Lana Turner enseñanando el ombligo, no muy propios de un film comercial de aquella época). “El cartero siempre llama dos veces” supone uno de las grandes aciertos dentro del cine negro americano ya que abarca una diversidad de temas bestial, que van desde odio, venganza, amor, desamor, traición, relaciones imposibles fatalidad, azar, culpa, destrucción, sexo, deseo, etc..

El cartero siempre llama dos veces” es un claro reflejo de una relación imposible, ligada a un azar fatal ya sea por desavenencias o por trágicos sucesos o accidentes, pero que pase lo que pase, nunca podrá funcionar (justamente, y salvando las distancias, como en la vida real entre ambos protagonistas). Y es que si hay un tema que ensalce al film hasta lo más alto, es su visión sobre la fatalidad y sobre el azar.

El guión está muy bien escrito y estructurado, con unos personajes bien construídos y definidos. A ello habría que unirle una grandes interpretaciones y una presentación de personajes notable (ver ese excelente plano detalle del pintalabios que se aleja y sube hacia arriba enseñandonos desde las piernas hasta dar con la cara de Cora , el personaje de Lana Turner, primera y espectacular aparición, y muy apropiada para entender el flechazo que John (Garfield) siente por ella).

John Garfield estaba a punto de abandonar los estudios Warner, es decir se le acababa el contrato, cuando decidió entrar a formar parte de este film, que producía la Metro, encarnando a Frank Chambers. Un buen actor, el cual no solo trabajó pantalla grande participando en films firmados por Robert Rossen, Elia Kazan o Howard Hawks entre otros, sino también en teatro. Como anécdota decir que Garfield iba a protagonizar “Un tranvia llamado Deseo” de Elia Kazan, pero finalmente fue substituido por un jovencisimo y por aquel entonces tan desconocido como prometedor Marlon Brando.

postman

Volviendo a la pelicula, las actuaciones del triplete protagonista son simplemente maravillosas, no solo de Lana Turner o John Garfield (los cuales poseen una química especial), sino también del personaje de Nick, el marido de Lana Turner, interpretado por Cecil Kellaway, un personaje lleno de matices. Que el trio protagonista esté asombroso es directamente proporcional a una buena dirección de actores a cargo de Tay Garnett, algo que se suele olvidar a la hora de criticar films, pero que resulta vital para las películas.

El cartero siempre llama dos veces” es un film tremendamente metafórico. Ver esa escena en donde hay un cartel puesto fuera del establecimiento donde está Lana Turner que dice asi: “Se necesita hombre“, con ese doble sentido: trabajo/amor, ya que Cora aprecia a su marido pero no le ama, lo que lleva a plantearnos durante el film cuales son sus intereses u objetivos que mueven al personaje femenino, y eso es una de las cosas con las que juega el guión junto con los malentendidos y las especulaciones policiales.

El trabajo de Tay Garnett tras las cámaras es estupendo, aunque sea un cineasta con una carrera de lo más irregular. Un director entusiasta de los travellings y los planos secuencia, dando fe de ello en esta cinta. En “El cartero siempre llama dos veces” nos regala algunos planos secuencia verdaderamente deslumbrantes, como el de la presentación de Cora (Lana Turner), o el del intento de asesinato de su marido, uniendo contundencia y terror con ese grito y el plano del rostro de Garfield sin saber que es lo que ha ocurrido (como el espectador). La fotografía a cargo de Sidney Wagner para la cinta es excelente, con una sabia utilización de la luz para crear atmósferas que van desde la luminosidad de una ciudad, hasta los exteriores nocturnos (la escena del accidente automovilísco o cualquier escena nocturna en la bahía) o los interiores más oscuros.

Si hay algo inolvidable de la película, a parte del conjunto y de su mensaje, es ese final, tan tremendamente injusto pero justo a la vez, valga la redundancia. SPOILER Es como si nos viniera a decir que en esta vida todo se paga, y aunque quedes inpune del delito cometido, a la justicia del azar no escaparás. El personaje de Garfield descansa, sabiendo que morirá en la camara de gas, pero quiere soñar que se reencontrará con su verdadero amor, ya que en esta vida el azar y la fatalidad jamás les dejó ser felices. FIN SPOILER

Un enorme película sobre un amor imposible cuya fatalidad y azar les separó para siempre.


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A bittersweet life (Kim Jee-Woon, 2005)

10/Junio/2007  Publicado por Javier G. Pasamón

bit_lifeRescato esta pseudocritica (más o menos chusquera xD) que hice cuando se estrenó en Sitges esta magnífica película. Hoy en día, sigue sin haberse estrenado ni distribuido en dvd en nuestro país. Eso si, los últimos telefilms americanos con Van Damme o Seagal a la cabeza, si nos han llegado….

Sun-woo no es sólo el gerente de un hotel, también es la mano derecha de un mafioso local llamado Kang. El día que éste le ordena que vigile a su prometida, de la que sospecha pueda estar viéndose con otro hombre, su suerte cambiará fatídicamente. Enamorado en secreto de la chica, Sun-woo decide perdonar la vida de su amante aunque eso provocará las iras de su jefe, con consecuencias en extremo dolorosas.

El éxito internacional de la fabulosa y exquisita técnicamente “A tale of two sisters” (aquí bajo el horrendo título de “Dos hermanas”), presentada en el Sitges 2003, acerca ahora al director al cine negro con un cinta inspirada en la estética francesa de los 70 y de una crueldad que hiela la sangre.

El film no es de inminente estreno ni está editada en dvd en nuestro país, por ahora, solo se ha podido ver en España en el festival de Sitges. Esa elegancia que poseen sus imagenes, uniendo poética con violencia, mostrándonos el camino de un hombre hacia su propia muerte pero afrontada desde un inicio y todo ello por amor y por orgullo. Un film de una fuerza visual inaudita, que nos narra una historia llena de mensaje, con pasajes que ahonda en la filosfía de la vida, sus actos o simplemente que del caos de la vida en si. Una vida agridulce.

El film coreano sin dudarlo, para todo buen cinéfilo que se precie, es un absoluto espectáculo orgásmico, dos horas llenas de momentos a recordar, de escenas memorables, de violencia estilizada, de planificación espectacular y de una acción rodada de forma ejemplar y contundente a la vez.

Kim Jee-Woon, tras ya mostrarnos su dotes realizadores en la notable aunque irregular, técnicamente casi perfecta e infravalorada “A tale of two sisters”, en “A Bittersweet life” nos ofrece un impagable homenaje al cine noir, tanto hongkonés, americano como al polar francés y el resultado es absolutamente satisfactorio.

El film comienza como si de un polar se tratara llegando a una catarsis final en donde explota la ira y la violencia , todo con un tono entre lo realista y artístico, pero ante todo, mitificador.

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Las actuaciones son buenas, en el caso del protagonista (Lee Byeong-heon), visto en “Three Extremes” en el tramo “Cut” de Park Chan-Wook, es soberbia, muy destacable. Ver las escenas del final de venganza o esa escena de ese duelo cargando las pistolas rusas… antológico.

El final del film si le borramos ese corto epílogo, tenemos un final de esos que se recuerdan por su magnificencia y su absoluta sobriedad.

Veo “A Bittersweet life” y estoy viendo a Wong Kar-Wai y su excelente corto para la BMW “The Follow” interpretado por Clive Owen, a Hitchcock y su obra maestra “Vértigo” (Es innegable las similitudes en algunos tramos y por tanto el homenaje, salvando las distancias por supuesto), a John Woo y sus grandes films de antaño (“The killer”, “Hard Boiled”, etc…) por los extraordinarios tiroteos que se suceden en el film magníficamente montados por cierto, el del final nos recuerda a Brian De Palma y su “Scarface”, o a cintas de Michael Mann o Johnnie To donde abundan los tiroteos, a cintas del polar francés como puede ser “El silencio de un hombre” o “El confidente” ambas de Jean-Pierre Melville, a películas de venganza como pueden ser “OldBoy” o “Sympathy for Mr Vengeance” ambas de Park Chan-Wook, etc…

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Elegancia, sobriedad, violencia artística, fotografía cuidada, BSO fabulosa,… ¿se puede pedir más?

Uno de los mejores heroic bloodshed de los últimos años.


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A pleno sol (René Clement, 1960)

19/Noviembre/2006  Publicado por Javier G. Pasamón

plein_soleil¿Realmente la envidia continuada siempre es, y será, sana?. ¿Y por qué no hacerse por pasar por alguien de forma falsa y dejar la existencia mediocre y de don nadie? Eso es lo que pensaría el personaje principal, del film en cuestión, Tom Ripley, encarnado en pantalla, de forma colosal, por Alain Delon.

René Clément en el 60 adaptó la novela de Patricia Highsmith “the talented Mr Ripley” de una forma asombrosa, en un film que mantiene la tensión en el espectador en todo momento, una realización muy cuidada, interpretaciones muy conseguidas y localizaciones reales.

Lo interesante del film, y por extensión de la novela original, es la idea del crimen perfecto, o más bien la idea de adquirir una vida deseada de la única forma posible para un fracasado, enfermo mental aunque genio: engañando no solo a sí mismo sino al resto.

La metamorfosis cumple con creces ese anhelo de querer ser alguien, de desear la vida del otro (en este caso de Phillipe Greenleaf, interpretado por Maurice Ronet), de abandonar esa vida llena de mediocridad y sin nada que contar, a ser, y sobre todo, sentirse, alguien importante. Ser un alguien falso en vez de un don nadie verdadero, eso es a lo que puede acceder, tristemente, Tom Ripley. Y ahí radica el gran acierto del film, en retratar tan bien eso, y sobre todo en el trabajo con los actores, que es, sinceramente sensacional.

Como decía anteriormente, el film nos habla de la envidia, de la dualidad de personalidades (suplantación), del amor y el desamor y sobre todo de los límites, de forma exagerada, claro está, que puede llegar el querer incrementar la propia autoestima.

Ni mucho menos se nos presenta a Tom Ripley como un vencedor en la trama, sino siempre como un fracasado y, a la postre, enfermo mental, el cual recurre al asesinato y al autoengaño en vez de esforzarse en cambiar su vida o su manera de entenderla, en tomar las riendas de su propia existencia.

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Estamos ante uno de los mayores farsantes, y dementes, en cuanto a personajes, que ha dado la historia del cine, el cual, ha tejido un plan casi perfecto para poder salir de su miseria y poder tener una vida deseada sin apenas esfuerzo. Su elevada inteligencia hará el resto. Aunque, no todo en la vida sale como uno desea, y en su juego hay más jugadores y por tanto más trampas. Su reacción ante el peligro no siempre será la más inteligente, por tanto, sabemos que su personaje es capaz de planear de forma sabia y exhaustiva cuando dispone de tiempo y tras un estudio de los posibles problemas a posteri.

Clément realiza el film de forma pulcra, cuidando mucho los detalles, haciendo un análisis visual del proceso de suplantación de una persona, con un tratamiento de los personajes formidables, los cuales están muy bien trabajados. La cinta se aparta de sentimentalismos, de excesos de planos (ver el poco uso de cortes) y contiene un formalismo increíble (ver la escena en donde Ripley deja a Freddy, rodado todo a la altura de las piernas como ya hiciera Hitchcock en el memorable inicio de Extraños en un tren, curiosamente otra adaptación de Highsmith, o también la escena en donde Ripley delante del espejo imita a Phillipe con ese encuadre tan logrado que nos indica visualmente la “doble” personalidad del personaje y su control ante ella), refleja perfectamente el acoso y el miedo interior de Ripley y traslada al espectador a terrenos del género negro pocas veces visto con tanta sobriedad. Recalcar también el tremendo parecido fisico entre Ronet y Delon, que hace, si cabe, más verosimil su transformación/suplantación.

Decir que en este film, a diferencia del remake, no se explora en la orientación sexual de Ripley, dejando de lado todo eso, y se deja como un sentimiento de admiración a la vida de Phillipe, de querer ser como él, en ningún momento, de amarle.

Los fantásticos títulos de crédito que abren el film son fabulosos, con un uso muy inteligente de filtros y tonalidades, los cuales parecen incluso de la talla de los de un genio como Saul Bass.

Las actuaciones son formidables. Maurice Ronet (quizás algunos le recordarán en la maravillosa El fuego fatuo de Louis Malle, o en La mujer infiel de Claude Chabrol), en su papel de Phillipe Greenleaf, representa claramente un viva la vida, un chico bien con dinero para malgastar sin oficio ni beneficio pero con respaldo económico de sus padres. La chulería y el dinamismo de su personaje están muy bien reflejados. El actor volvería a trabajar con Clément años más tarde en La maison sous les arbres.

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Para Marie Laforêt, que interpreta el rol de Marge, A pleno sol supone su debut en el mundo del cine como actriz, tras no producirse en el proyecto fallido de Malle, Liberté. En el film, su actuación es bastante convincente y en algunos tramos destacable, aunque nunca llegando a plantar cara para un duelo interpretativo con ese grande que es Alain Delon. Posteriormente, ha trabajado con realizadores del calibre de Claude Chabrol entre otros.

Billy Kearns encarnó al extravagante amigo de Phillipe, Freddy Miles, personaje bastante secundario, el cual, lo hace estupendamente bien, el poco tiempo que sale. Aunque prefiero la espléndida interpretación de Philip Seymour Hoffman del personaje, en el remake americano.

Pero si hay un nombre propio en este film, lógicamente tras la increíble labor formal de Clément, no es otro que el fabuloso actor francés Alain Delon, un actor un tanto infravalorado por algunas voces críticas aunque el tiempo va dejando en su sitio como uno de los grandes. Su personaje refleja ese envidia, esa baja autoestima, esa enfermedad llamada codicia. Una actuación memorable, en la falsedad de su personaje radica la riqueza. No se pierdan a Delon en obras tan memorables como sus trabajos con Visconti (Rocco y sus hermanos, El gatopardo), Antonioni (El eclipse), Melville (El silencio de un hombre (Le Samouraï), El círculo rojo, Un flic) o con Malle (su episodio en Historias extraordinarias). Volvió a coincidir con Clément en Quelle joie de vivre! y en la internacional ¿Arde París?. Excepcional actor.

Solo decir que en 1999, Anthony Minguella hizo un remake de este film, llamado El talento de Mr Ripley, la cual, a pesar de ser un remake, no era una típica copia, es más, aporta muchas cosas a la trama, cuenta con unas actuaciones de Damon, Law, Paltrow y Seymour Hoffman, increíbles (aunque un tanto basadas en las del film original), y más que empañar la obra de Clément o la novela de Highsmith, en mi opinión, la complementan, y es, sin lugar a dudas, otra excepcional película, con muchísimos aciertos, aunque el film francés, es más sutil que el americano, bajo mi punto de vista.

Un reflejo claro de una metamorfosis como autoengaño. Una joya del thriller europeo y del polar francés.


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El silencio de un hombre (Jean-Pierre Melville, 1967)

21/Octubre/2006  Publicado por Javier G. Pasamón

samouraiCuando hablas de cine francés, la gran mayoría sacan a la palestra directores como François Truffaut, Eric Rohmer, Robert Bresson, Claude Chabrol y otros, en su mayoría de la Nouvelle Vague, pero existen directores que han sido injustamente con el tiempo semiolvidados y en ocasiones infravalorados por algunas voces críticas, a la memoria me vienen por ejemplo Henri-Georges Clouzot o Jean-Pierre Melville. Vamos a recordar a uno de los mejores Melville.

El otro día me dispusé a revisionar El silencio de un hombre (Le Samouraï) , joya del polar francés, dirigida y coescrita por Jean-Pierre Melville en 1967, y que con el tiempo se convirtió en una de las obras maestras del cine policíaco y en obra de culto.

Entre otras cualidades, El silencio de un hombre es un poema desgarrador del hombre solo. Es también, y ante todo, una película policiaca. Este samurai, Jeff Costello (Alain Delon), no es sino un asesino a sueldo del hampa parisina. Asesina cumpliendo órdenes, por contrato. Engañado por sus socios, tiene que defenderse en dos frentes: contra la policía y contra sus cómplices. Se organiza entonces una implacable caza, todos contra un solo hombre. El héroe irrisorio de este combate nocturno triunfará. En la muerte, claro está. Una muerte deseada, organizada, como una apoteosis.

El film se inicia con una cita del código de honor japonés Bûshido, y es que, en el fondo, Jeff Costello vive como un samurai, solitario, sin amigos y con una novia con la que mantiene una relación inestable y extraña, y con una tarea que cumplirá sea como sea.

Ante todo, Costello, es un hombre de palabra, el cual tiene que cumplir una misión: asesinar a una persona, pero aún teniendo coartada, sus socios irán a por él con tal de que no se vaya de la lengua tras los interrogatorios que mantiene con la polícia. Será una persecución a doble banda.

Estamos ante un film maestro formalmente, con multitud de lecturas, de una profundidad envidiable, con una realización de Melville absolutamente magistral dotado de una elegancia superlativa.

Melville nos muestra un film de género negro a la vieja usanza pero a la vez dotándolo de cierta modernidad, de dinamismo, del toque característico del maravilloso polar francés, y nos narra el camino de un samurai urbano hacia su propia muerte, que no entiende de códigos, excepto del suyo propio, en unas calles deshabitadas, en un entorno solitario, con femmes fatale, nightclubs y con un personaje principal que apenas habla, sin aparentes sentimientos, que vive para ello y que solo entiende su propia justicia y pensamiento.

Jean-Pierre Melville era un autentico fan del cine noir norteamericano de los 30 y posteriores, films como Perdición,”Hampa Dorada, Al rojo vivo, Laura, Los violentos años 20, etc…, han influenciado lógicamente en su obra, nada más hay que comprobar el nombre del personaje de Delon (Jeff Costello) un nombre imposible para un parisino natural de Francia.

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A su vez, Melville entre otros realizadores, ha servido de profesor cinematográfico mediante sus obras a una generación de cineastas asiáticos destacables, como pueden ser Johnnie To, John Woo (en su etapa hongkonesa), Kim Jee-Woon, Park Chan-Wook o Wong Kar-Wai.

Alain Delon realiza una interpretación, en mi opinión, colosal, se come la pantalla, realmente nos creemos su creación, la de un hombre insaciable, implacable pero honorable. Un auntentico asesino pero con astucia y saber. Los demás actores y actrices están muy convincentes.

No cabe duda de que este Jeff Costello nos recuerda a ese asesino interpretado por Edward Fox en el film Chacal de Fred Zinnemann, en muchos de los aspectos.

Y es que da absoluto gusto ver todas esas escensa de Delon en el coche bajo la lluvía, en el puente con el encuentro con el socio, la entrada en su casa tras el paso de la polícia, esas escenas en la casa de la pianista, etc…

El guión es buenisimo y la dirección maravillosa, llena de travellings, de planos secuencia, de picados y contrapicados, un sinfín de buenísimos planos orquestrados por Melville de manera indudablemente ejemplar, y con un final redondo. Fijaros como juega con la profundidad de campo. la fotografía es sombría y magistral.

También es remarcable el tratamiento interno del protagonista (Costello), el personaje del oficial de polícia, un tipo que es capaz de vender lo que sea para conseguir meter entre rejas a Costello, usando incluso trampas con su novia, y por último fabuloso también el personaje de la pianista, un personaje que realmente también anda en ese mundillo oscuro y peligroso y que en el fondo podemos pensar que se siente atraída por Costello.

Si hay algo que destaque en el film (entre otras muchísimas cosas) es ese excelente final, minimalista, con ese révolver sin balas, la femme fatale mirando el cuerpo de Costello. Magnífico final, me recordó a esos finales de Hitchcock que se acababan justo en el punto perfecto (por ejemplo véase Frenesí).

Recomendación: No os perdáis otra pelicula polar de Melville: El circulo rojo de nuevo con Alain Delon.

En definitiva, Le Samuraï (El silencio de un hombre) es una obra maestra del cine, una de las cumbres del polar francés, toda una radiografía de la soledad y, en mi humilde opinión, una película de obligado visionado.


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