Crítica: “Harper’s island” (2009)
El slasher llega a la televisión:
13 semanas. 25 sospechosos. 1 asesino. Los familiares y amigos de Henry (Christopher Gorham) y Trish (Katie Cassidy) se acomodan para celebrar una boda en una isla en la cual el pasado está grabado con sangre y violencia. La mejor amiga de Henry es Abby (Elaine Cassidy), que abandonó la isla años atrás tras el asesinato de su madre a manos del serial killer John Wakefield. Ahora, ha reunido fuerzas para no fallar a Henry en el día que tendría que ser el más feliz de su vida, aunque el terror volverá y la fiesta acabará convirtiéndose en pura supervivencia.
A un servidor, a riesgo de morir lapidado por sus colegas cahieristas y demás puristas alérgicos a las palomitas, siempre le ha interesado el subgénero del slasher aún a sabiendas de sus tremendas carencias en algunos sentidos (no en todos los casos, pero si en muchos). Quizás esta simpatía que uno siente por este tipo de productos sea consecuencia de la habitual e injusta infravaloración y generalización a la que son sometidos. Es cierto que existen slashers que resultan ser bodrios claramente confesables, pero no es ético meter en el mismo saco a todas las cintas teen con matarife a bordo. Podría uno ponerse a hablar de la excelente saga de ghostface a cargo de Wes Craven (un ejercicio de metalingüismo cinematográfico la mar de majo) o de otras cintas independientes muy potables, pero centrémonos en “Harper’s Island“, una serie de televisión con sus pro y sus contra que no acaba de funcionar.
El formato de miniserie, la desvergüenza a la hora de mostrar ketchup y el presentarse como una historia coral, eran tres de los puntos fuertes de “Harper’s island“. Sin embargo, lo que podría haber sido una serie realmente magnífica (presupuesto tenía) y un soplo de aire fresco al subgénero, se queda en un producto olvidable, para nada original y destinado a espectadores poco exigentes. Su trama mediocremente enrevesada, sus giros tan forzados como inverosímiles y alguna que otra actuación digna de cadena perpetua, estropean el conjunto y evitan que dicha serie aspire a otro tipo de cotas destinadas a productos mucho más trabajados.
Y es lo que mal empieza mal acaba. “Harper’s island” no ha sido ni mucho menos un proyecto sencillo. El primer piloto de la serie escrito por el creador de la misma Ari Schlossberg, se presento en marzo de 2008, pero no logró convencer a nadie. Dos meses después, la serie fue rehecha por completo. Jeffrey Bell (“Expediente X“, “Alias“, “V“) reescribió el capítulo inicial y casi el 90% del reparto fue reemplazado (de hecho incluso todavía circula por Internet un spot del capitulo piloto original en donde salía entre otros el gran Bill Pullman!).
A pesar de sus errores y de algunos detalles de juzgado de guardia, es innegable que estamos ante una obra al fin y al cabo entretenida, no demasiado pretenciosa y que ciertamente engaña (y en ocasiones toma el pelo) al espectador gracias a sus vericuetos argumentales y a algunos de sus personajes nada creíbles, pero que le recompensa con muertes bastante chungas y generosas dosis de ketchup. Algo es algo.
La miniserie posee una factura técnica correcta, sin demasiados errores aunque tampoco nada del otro mundo y apuesta más por un suspense basado en el efectismo barato (subidas de volumen a mansalva) que por el misterio sesudo, aunque también es cierto que no abundan los slashers con lo segundo.

El pasado turbio de la isla: La matanza de John Wakefield.
La lentitud de los primeros episodios no se justifica con una trabajada construcción de los personajes y por una necesaria presentación de ellos al espectador. A medida que avanzan los capítulos, al menos se dejan de lado las conversaciones intrascendentes entre los personajes – y sus torpes presentaciones- y se pasa a la acción más pura y dura. La serie depende en exceso del giro final que da la trama como vehículo para atrapar a la audiencia mediante datos voluntariamente erróneos y multitud de falsos culpables. Incluso, en esta ocasión, se opta por introducir un componente sobrenatural en la trama planteado de forma pésima e insostenible (esa niña que dice que ve espíritus) sin posterior continuidad, con tal de lograr su objetivo. La cuestión es captar la atención del espectador cueste lo que cueste y a toda costa. Lógicamente lo consiguen a medias, pues en un argumento en donde todo está cogido con pinzas, conviven demasiados cabos sueltos. Y como otras series, “Harper’s Island” apuesta por sobrecargar de información al espectador añadiendo más pistas en vez de resolverlas (¿os suena?) hasta el desenlace final. Suerte que es una miniserie o no una serie por temporadas, porque olía a cancelación de ser así.
Uno de los atractivos de la obra son los personajes, o más bien como éstos van “abandonando” el maldito islote. Es cierto que se presentan un tanto desdibujados, faltos de profundidad y verosimilitud en su construcción, pero resulta un divertimento ver como esos variopintos jovenzuelos (y no tan jovenzuelos) caen uno a uno, en ocasiones más que merecidamente. Uno de los grandes problemas que arrastra la serie es la nula identificación de los personajes por parte del espectador. Evidentemente eso es un gran error de guión pero no hay que ser tan inflexibles. Tratándose de una miniserie de este estilo sin ánimo de pasar a la historia y con una palpable falta de pretensiones, tampoco podemos exigirle ser la crème de la crème o algo parecido.
Repasando por encima los individuos que visitan esta isla, destacaríamos por encima: Abby Mills (Elaine Cassidy), la heroína y prota de la historia encarnada por una actriz más bien propia del cine indie y rarete (ha interpretado films de Atom Egoyan y tal), Henry Dunn (Christopher Gorham), el mejor amigo de Abby y el novio de Trish Wellington (Katie Cassidy), la chica guapa de la serie, Madison (Cassandra Sawtell) es la niña coñona y ultrarara (sin duda, el personaje que más mal rollo da), J.D. (Dean Chekvala) es el hermano del novio Henry, un personaje depresivo y solitario considerado como la oveja negra de la familia, Jimmy Mance (C.J. Thomason) es la ex-pareja de Abby y el personaje más manipulado -y que da pie a la manipulación argumental- de toda la historia, el sheriff (Jim Beaver) y padre de Abby, los tres amigotes a priori juerguistas Sully, Danny y Malcolm (éste último sería como el Hurley de esta serie), como no, el asesin@/s que da rienda suelta a la matanza y por último los dos mejores personajes: la pareja de frikis interpretados por Cameron Richardson (como Clhoe) y Adam Campbell (como Cal), una pareja totalmente atípica y que a la postre son los únicos que son capaces de reírse de si mismos.

No se libra nadie de las derias del matarife isleño.
A partir de aquí SPOILERS:
Sigo sin comprender los motivos reales del personaje Henry. ¿Tan horrible y trágico es enterarse de que eres un hijo adoptado como para unirte a tu padre biológico (y asesino) y montar todo el tinglado de la boda, hacer el paripé con tu novia durante x tiempo, dedicarse a conocer amigos para al final invitarlos a todos a una isla y montar un pitote de lo más sangriento?. Desde luego, que no y a esto las pinzas se le caen por todos lados.
Otro detalle que a un servidor le ha molestado es que la serie insulte al espectador tan vulgarmente con el tema de la policía. En una isla habitada no demasiado alejada de la civilización, se está produciendo (de nuevo) una masacre .. ¿y nadie, ni periodistas, ni FBI, ni investigadores,.. están allí ni se han enterado?. ¿Estamos en el siglo XXI o en el año 200 aC?. Vale que nuestro querido serial killer cortó las comunicaciones, pero resulta muy poco creíble que una vez conseguido el contacto vía radio sólo envien una avioneta con dos policías que más bien paracen parientes de Wiggum de “Los Simpson“. Éstos no vuelvan ni informan… y nadie se presenta para ver qué ha ocurrido.
¿Por qué nadie acierta nunca al disparar contra John Wakefield, aunque éste se encuentre a pocos metros y se vaya caminando a velocidad de caracol?. ¿Por qué nadie intenta matarlo de otra forma aunque sea con un pedrusco? ¿Por qué cuando le ven todos huyen aunque estén en mayoría y armados?.
El final tan criticado, a mi me parece flojo, previsible, demasiado forzado y con actuaciones muy justitas. Me parece interesante que el personaje de Henry muera en el mismo lugar que en su infancia hizo la promesa a Abby, y ese final con el video sorpresa de las declaraciones de todos para la boda, finalizando con el de Trish y Henry es una buena idea, pero eso no quita el esperpéntico desenlace de la serie. No hay quién se lo crea.
FIN SPOILERS
“Harper’s Island” es una miniserie fallida incapaz de explotar las ideas de su planteamiento, aunque interesante y entretenida. Una obra demasiado contenida para el gusto de un servidor, en exceso pendiente de no cruzar la fina línea que separa el cine de terror del subgénero slasher con el humor negro y la sana autoparodia, lastrada por una nula identificación de los personajes por parte del espectador y que inspira en aquél que la ve una sensación total de déjà vu a lo largo de toda su duración. La trama no se sostiene por ningún lado debido, entre otras cosas, a que nada es lo suficientemente potente como para impulsar a los personajes a hacer lo que hacen, por tanto, los tópicos, la inverosimilitud, las situaciones forzadas y las incongruencias están a la orden del día. Se deja ver pero hubiera sido deseable que fuera menos mainstream y más radical. Sólo para fans acérrimos del slasher menos exigente.





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  Vomitiva.

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