Crítica: “127 horas” (Danny Boyle, 2010)
Retrato adrenalítico de un aventurero solitario:
Basada en hechos reales, cuenta la extraordinaria aventura del alpinista de 26 años Aron Ralston (James Franco), que logró sobrevivir tras golpearse contra las rocas, herirse un brazo y quedar atrapado en el interior de una aislada grieta de un cañón en Utah en 2003.
A lo largo de la jornada, Ralston recuerda a sus amigos, amantes (Clémence Poésy), familia y a las dos excursionistas (Amber Tamblyn y Kate Mara) que conoció antes de sufrir el accidente. Durante los cinco días siguientes, Ralston lucha contra los elementos y contra sus propios demonios para intentar sobrevivir y volver a casa.
A Danny Boyle, cineasta tan brillante como excesivo, siempre le han apasionado las historias de jóvenes rebeldes, aventureros sin remedio y personajes atormentados que viven al límite. Desde su inicial “Trainspotting“, pasando por la infravalorada “La playa” y terminando en “127 horas“. Incluso éstas dos últimas, conectan en el leit motiv de sus protagonistas principales: encontrar nuevas sensaciones que satisfagan su constante sed aventurera.
Sin embargo, creo que “127 horas” merecía otro enfoque, al menos una vez atrapado el personaje en la roca. Boyle en este tipo de producciones siempre ha apostado por un elaborado trabajo de montaje y por usar la música de una manera concreta, habitualmente flirteando con la cultura pop. En cintas como “La playa” funcionaba el uso del montaje y de la música para establecer un vínculo a unos personajes urbanitas que anhelaban vivir aislados anárquicamente, pero que a la postre cometían los mismos errores y actos egoístas que en el “mundo real”, fusionándose paraíso con infierno.
En “127 horas“, el montaje unido a esa sobrecarga musical que Boyle somete a sus cintas, no acaba de funcionar, al menos en parte. La primera mitad de la película, cuando se nos narra la llegada de Aron, las aventuras con las chicas y posteriormente el accidente, sí que considero justificado ese montaje tan partido y adrenalítico. Es la representación visual de la vida de Aron, una vida llena de excesos aventureros y locuras. Una vida que no para ni entiende de tiempo perdido (cada segundo cuenta). Una vida al límite (un carpe diem constante vamos), dedicada en cuerpo y alma al espíritu de la aventura.
Pero en el momento que el protagonista se encalla en las rocas, se vuelve una cinta inestable e irregular. Notable en algunos momentos, decepcionante en otros. Un uso de la música abusivo [1] y no siempre acertado (salvo el momento “Festival” de Sigur Rós), unido a un montaje fascinante en algunos instantes pero que parece estar fuera de si en otros, convierte una película que prometía las delicias de los que adoramos el cine de supervivencia, en un film irregular aunque a la vez extrañamente cautivador, que apuesta por un lenguaje visual absolutamente incoherente a la historia contada. De esa voluntaria y consciente incoherencia, nace una de las grandes bazas de la película: su personal riesgo. En otras palabras, llevar la cultura pop a una grieta en medio del cañón de Utah (SPOILER memorable la escena del programa matutino FIN SPOILER).

Aún asi, y teniendo en cuenta el esfuerzo de edición de la película [2], uno prefiere propuestas más cercanas al terror o al suspense. Considero que la segunda mitad debería haber ofrecido un estilo más austero y todavía más claustrofóbico si cabe, evitando el carrusel de flashbacks [3] e ilusiones transformadas en imágenes. Muestras de ello serían la reciente “Buried (Enterrado)“, todo un ejemplo de cine de suspense bien parido en donde se le da una importancia vital al silencio (¿hay algo más angustiante que el silencio sepulcral?) o “Náufrago” de Robert Zemeckis, en donde contemplábamos, sin manierismo alguno, como el personaje de Tom Hanks se las apañaba solo en una isla regalándonos un actuación repleta de monólogos y fisicidad. Y esas son las cosas que justamente hecho en falta en “127 horas“: más silencio, más uso inteligente del sonido natural, menos recursos videocliperos. Las tragedias son mucho más ásperas narradas desde el naturalismo, desde lo palpable más que desde lo intangible. Aunque bueno, si os apasionan las historias de supervivencia y superación y no sois demasiado exigentes, supongo que no os decepcionará.
Pero si hay algo por lo que merece la pena pagar la entrada para ver la película es sin duda James Franco. Un actor que personalmente me encanta desde hace muchos años, ya que además de tener talento, el tipo es un gran cinéfilo (colecciona ediciones Criterion). En “127 horas” Franco ofrece un tour de force interpretativo colosal, en un trabajo, permítanme decirlo, acojonante (SPOILER atención al angustiante momento de la amputación FIN SPOILER o de las confesiones ante la cámara). Él es la película, capaz de ponerse a la espalda todo el peso de la misma, ofreciendo una actuación repleta de matices y registros (adrenalina, alegría, desesperación, miedo, angustia, sufrimiento). James Franco consigue eclipsar todo lo que acontece en la película, gracias a su entrega por completo al personaje. Un personaje cuya historia simboliza la supervivencia, las ganas por vivir, la valentía y el corage del espíritu humano.
La incomunicación y la importancia de ser escuchados cobran un papel vital en la historia. El personaje de James Franco utiliza la cámara de vídeo como el de Tom Hanks utilizaba la pelota de volley Wilson, para entablar conversaciones o monólogos y no sentirse abandonados a su suerte. También la tecnología juega un papel importante: como necesidad no cubierta (Aron no tenía el móvil ni le había dicho a nadie donde estaba), como vehículo para el recuerdo (revive los momentos pasados con las chicas en la montaña) y como testamento de su sufrimiento (el video diario que realiza con la cámara).

“127 horas” es una cinta irregular, notable en algunos tramos, totalmente excesiva en otros, pero que apuesta conscientemente por un lenguaje visual (discurso pop a lo MTV) absolutamente incoherente a la historia contada. Esa forma de narrar la historia unido a un excelente montaje y a ese uso de la música, si funcionan en la primera mitad del film como metáfora de la adrenalítica vida (y concepción de la misma) del protagonista, pero sin embargo extrañan en la segunda parte cuando el personaje queda atrapado, en donde el film reclamaba a voces un tratamiento más austero. Las tragedias son mucho más ásperas narradas desde el naturalismo, desde lo palpable más que desde lo intangible. Aunque cabe decir que la propuesta de Boyle no es del todo desdeñable, ya que de esa voluntaria y consciente incoherencia, nace una de las grandes bazas de la película: su personal riesgo, su delirante enfoque. En otras palabras, llevar la cultura pop a una grieta en medio del cañón de Utah.
Mención especial al trabajo de James Franco en una actuación desgarradora, sacrificada, repleta de fisicidad y rica en matices y registros. Capaz de aguantar como nadie los primeros planos, de cargar con el peso de la película y de entregarse plenamente a su personaje. Él solito hace olvidar las irregularidades que adolece el film y construye un personaje ante todo creíble y empatizable. A pesar de su estilo videoclipero no siempre justificado, “127 horas” merece ser vista, aunque sólo sea por el tour de force interpretativo que se marca James Franco, por ser sumamente entretenida y por el momento musical orgásmico a cargo de Sigur Rós.





[1] La música escogida para el momento de la polea, es para que encierren a Boyle durante un par de meses.
[2] En algunos momentos de una creatividad patente, combinando o fusionando pantallas partidas.
[3] A parte de los citados flashbacks, otro detalle que sobra mucho son esos planos finales con los personajes reales (ahí solo le faltó añadir “Based on true story“).





  Vomitiva.

Aquí os dejo el trailer para aquellos que no la hayáis visto:
Hola !!!
Muy acertada tu crítica, amigo. Coincido contigo plenamente. James Franco aguanta de forma estupenda toda la película, la fotografía es muy buena y algunas escenas son bastante acertadas (muchas de las que comentas). Ahora bien, el estilo videoclipero de Boyle no me va mucho y creo que se excede con tanto montaje publicitario. Una pena, podría haber sido un gran film.
Saludos !!!
Hola Ramón,
Gracias!! James Franco es la película, acojonante su actuación!! Sobre el trabajo de Boyle, es criticable, de hecho como comento en el post, yo hubiera preferido una puesta en escena más austera y agobiante, más asentada, pero el estilo formal por el que opta el cineasta británico es tan discutible como arriesgado.. y sumamente delirante por momentos. Yo lo valoro desde ese punto de vista.
Por cierto, añadir mi opinión acerca del póster. Extraordinario cartel con las montañas cuyas aleatorias formas simbolizan un reloj de arena. El protagonista y su roca justo en medio, entre el cielo (parte azul superior) y el infierno (parte naranja inferior).
Saludos!!
Pues no me llama nada de nada esta película, eh? Será un peliculón, no lo niego, pero de primeras no me apetece nada verla.
Hola Bea,
Hombre, eso cada cual con sus gustos. Yo no creo que “127 horas” sea un peliculón, pero si muy disfrutable y con detalles muy notables. Sólo por la actuación de James Franco merece ser vista, aunque si no te llama la historia poco se puede hacer claro!
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Saludos!!
La peli está bastante bien, aunque le falta algo la verdad. Y tal como dices en tu escrito, James Franco sobresaliente.
spoilers (la escena de la mutilación para mi gusto es demasiado explícita)
Saludos
Hola Miguel,
Es cierto que ni mucho menos es una película perfecta, pero sí que resulta sumamente entretenida y notable en algunos tramos. Desde luego, James Franco es el alma de este film y sin su aportación perdería mucho la película.
SPOILER En cuanto a la escena de la mutilación que algunos han calificado de hasta pornográfica, no me parece en exceso dura, hay muchas otras cintas actuales más violentas y de forma injustificada, aunque evidentemente la escenita en cuestión cuesta de ver. Para mi gusto está bien realizada y mejor montada, dura poco y gracias al montaje describe perfectamente el sufrimiento y la liberación del protagonista. Quizás Boyle no controla siempre sus manías videocliperas, pero de ahi a decir que la película es una mierda absoluta como algunos dicen, va un trecho.
FIN SPOILER
Saludos!!