Crítica: “Animal Kingdom” (David Michôd, 2010)

30 de enero del 2011  Autor: Gencinexin

Nuevas ramificaciones de un árbol carcomido:

¿Sabes lo que es el monte?. Son árboles enormes que han estado erguidos durante miles de años e insectos que estarán muertos en menos de un minuto. Son árboles grandes e insectos insignificantes. Y todo lo conocido tiene su lugar en el esquema de las cosas. Todo tiene su lugar en alguna parte.

Algunos sobreviven porque son fuertes y todo llega a un equilibrio. Pero no todos sobreviven porque son fuertes.
Algunas criaturas son débiles pero sobreviven porque han sido protegidos por fuertes por una u otra razón. Puede que creas que por el ambiente en que te has movido seas una de las criaturas fuertes. Pero no. Eres uno de los débiles.
No es algo personal contra ti. Eres débil porque eres joven. Pero has sobrevivido porque has sido protegido por los fuertes. Pero ellos ya no son fuertes.
Leckie (Guy Pearce)


Tras la muerte de su madre, Joshua “J” Cody (James Frecheville), tiene que trasladarse a casa de su abuela Janine (Jacki Weaver), que vive en Melbourne con sus tres hijos, Andrew (Ben Mendelsohn), Darren (Luke Ford) y Craig (Sullivan Stapleton), todos implicados en negocios ilegales.

Inevitablemente, el chico se verá envuelto en los turbios asuntos de sus tíos, sobre todo cuando se produzca un enfrentamiento entre sus familiares y las autoridades locales, situación que provocará una serie de asesinatos a sangre fría. El sargento Leckie (Guy Pearce) intentará salvar a Joshua y, además, conseguir su colaboración para detener a la banda.

No cabe duda que “Animal Kingdom“, con sus pros y sus contras, es uno de los films más interesantes que se pueden ver hoy en la cartelera española. A pesar de las limitadas copias que circulan por nuestro país y de ser prácticamente relegada a cines en versión original (desde aquí no entendemos todavía el porqué de este trato tan minoritario), no dejéis pasar este interesantísimo thriller acerca de la génesis de un asesino y del poder de una familia que vive por y para el crimen.

Animal Kingdom” es una película sobre generaciones. Sobre la relación casi genética de una familia con el delito, como forma de vida y sustento. Es la historia de unas personas acostumbradas a ello y cuyas vidas circulan entorno a un mundo cuyo futuro jamás está asegurado. El film se erige como una cinta más coral de lo parece, más de personajes que explícita, que apuesta por una sequedad y una austeridad patente y por una violencia inherente subterránea in crescendo -más psicológica que física en la mayoría de momentos- que parece estar a punto de explotar pero que siempre se muestra contenida hasta sus límites. Ahí radica uno de los puntos fuertes del film, aguantar la tensión hasta el límite cuando irremediablemente es inevitable su explosión, algo que hacen muy directores como por ejemplo Tarantino.

El film no deja de ser una crónica negra de una familia de gángsters de Melbourne que ve cómo sus actividades criminales podrían destaparse con la llegada de un nuevo miembro a la familia. Además supone toda reflexión acerca de la moral, del camino entre el bien y el mal, como un retrato de la degradación de la conciencia humana.

Dejando de lado el notable guión y una dirección con temple, aunque un tanto recargada como comentaré en breve, a “Animal Kingdom” le veo dos principales problemas que hacen que no reciba mayor puntuación. Primero, el exceso de voz en off en algunos momentos, algo con lo que no suelo tragar, y aquí encontramos algunos subrayados innecesarios. Recordemos que el film está contado desde el punto de vista del protagonista, como ya pasaba en otra famosa cinta de gangsters interpretada por Ray Liotta con la que guarda algunas semejanzas, salvando las distancias. Segundo, el problema de la identificación emocional entre espectador y película.

El film es técnicamente soberbio y está rodado con maestría, sin embargo está carente de alma y de emotividad alguna, y no me refiero a momentos de lágrima fácil o pecar de tremendista como sería el caso de Paul Haggis o Iñárritu, sino que exista un sutil vínculo emocional entre ambas partes. En otras palabras, me gusta su tono contenido y austero pero a la vez la considero en exceso fría, algo que ya ocurría en otro extraordinario film de similares características: “Un profeta“, el cual era ejemplar en todas las facetas pero le faltaba algo de emoción (inteligente) para ser redonda.

Anteriormente he comentado que “Animal Kingdom” está rodada con inusitada maestría teniendo en cuenta su bajo presupuesto y que se trata de una ópera prima, pero en ciertos momentos, el director David Michôd no se sabe porqué rompe con ese realismo para mostrar unos recargados ralentís (supongo que para potenciar la importancia de las escenas afectadas) que no acaban de convencer. Aunque en conjunto, siendo justos, el resultado de dirección es notable y la dirección de actores resulta excelente. Justamente ellos son el alma de la película, todos extraordinarios en sus respectivos roles, desde el novel James Frecheville (que más que hablar sufre internamente y ello queda reflejado en su rostro de contenida desesperación), un correcto Guy Pearce como el paternal sargento de la policía, un notable Ben Mendelsohn como Andrew ‘Pope’ Cody, posiblemente el personaje más perversamente contenido que haya visto en mucho tiempo (un auténtico criminal con un comportamiento tan extraño como repelente, cuya presencia en pantalla resulta hasta molesta) y sobre todo, Jacki Weaver como la falsamente encantadora madre de la família (por cierto, le han caido múltiples nominaciones por este papel), un personaje de una profundidad y una definición envidiable que me recuerda al que encarnaba Shelley Winters en “Bloody Mama” (1970) de Roger Corman.

Notable thriller coral de impecable factura, inspiradas interpretaciones y con un final absolutamente cojonudo. Todo un retrato sobre la relación casi genética de una familia con el delito, como forma de vida y sustento, además de una reflexión contundente acerca de la moral. Lo que parece el final de una modesta saga familiar dedicada al crimen acaba mutando hacia la génesis de una nueva generación. Michôd toma la familia como institución y la usa como metáfora de lo criminal ofreciendo un film seco, austero y con una sutil y contenida violencia subterránea mucho más efectiva que cualquier apuesta puramente explícita. Sin embargo, el film dista de ser la obra maestra que algunos parecen haber visto, sobre todo por su distanciamiento emocional, por evitar un vínculo más cercano -siempre que sea inteligente y sutil que no tremendista- entre personajes y espectador. Dentro de un género en donde abundan subproductos que parecen burdas fotocopias, “Animal Kingdom” consigue adquirir personalidad propia (a pesar de ser consciente de sus referencias), en donde no sólo importa el qué, sino también y lo que es más importante, la forma en cómo el cineasta australiano lo cuenta (atención al memorable inicio de la película: ¿se puede narrar mejor en imágenes el abandono y la incertidumbre?).


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  1. Domingo, 30 de enero de 2011 a las 20:17 | #1

    Aquí os dejo el trailer para aquellos que no la hayáis visto:

  2. Lunes, 31 de enero de 2011 a las 19:02 | #2

    Excelente reseña!!
    estoy prácticamente de acuerdo contigo en todo!!
    a mi es una peli que me dejo sentada en la butaca, sobretodo los personajes de Pope y de la madre…. iba pasando la pelicula y pensaba que porque la habian nominado a los Oscars… cuando acabó pensé: se lo tienen que dar!!!

  3. Martes, 1 de febrero de 2011 a las 11:07 | #3

    Hola bargalloneta,

    Gracias!! ;) “Animal Kingdom” es de lo más potable que se puede ver en cartelera ahora mismo, un auténtico puñetazo directo al estómago y un thriller de personajes de factura impecable. No es perfecta, pero es notable.

    Saludos!!

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