Crítica: “Airbender, el último guerrero” (M. Night Shyamalan, 2010)
Un kebap de lo más indigesto:
Aire, Agua, Tierra y Fuego son cuatro naciones enlazadas por el destino cuando la Nación del Fuego declara una brutal guerra a las demás Naciones.
Tras un siglo de lucha, no parece haber esperanza de que algo pueda cambiar este entorno de destrucción. Entre el combate y la valentía, Aang descubre que es el único Avatar con el poder de manipular los cuatro elementos. Aang se une a Katara, una Maestra Agua, y su hermano Sokka para restablecer el equilibrio en este mundo atormentado por la guerra.
Basado en la exitosa serie animada del canal televisivo Nickolodeon, esta película supone el primer capítulo en la lucha de Aang por sobrevivir.
Amigos, mi divorcio con Shyamalan está en trámites. Hasta ahora he sido de los que ha defendido al autor hindú hasta la saciedad, reconociendo su valentía en proyectos un tanto vapuleados por crítica y público como la muy interesante “El incidente” o en menor medida, la fallida “La joven del agua“. Es cierto que desde que no colabora con la Disney y tiene mayor libertad, Shyamalan firma obras mucho menos estimulantes y más autocomplacientes.
Su carrera empezó con la correcta “El sexto sentido“, una cinta bien rodada y con buenas intenciones, pero que no aguanta segundos visionados por sus grandes incoherencias. Siguió con posiblemente su obra maestra, “El protegido“, una atípica y sensacional radiografía de un superhéroe imperfecto. Luego vendrían dos joyas como “Señales” o la romántica “El bosque“. Dos obras que no harían más que confirmar el enorme talento del hindú en lo narrativo y lo visual. Tras ello, dejó la Disney porque rechazaron (y con razón) “La joven del agua“, y se fue a Warner a rodarla, con plena libertad. Desde entonces, ha rodado las películas en diferentes estudios, ya que la interesante “El incidente” -todo un homenaje a las cintas de ciencia-ficción de los 50- está bajo el sello Fox.
Volviendo a “Airbender: el último guerrero“, nos pondremos en situación. Esta semana he estado de visita por tierras granadinas degustando cine “de autor” de lo más demencial con mi amigo Ramón de Cinemadreamer. Hacía tiempo que no veía cosas tan rematadamente malas pero a la vez tan divertidas. Yo, como buen fan de Shyamalan, le recomendé que fuéramos a ver su última y alocada película de artes marciales, porque confiaba que, a pesar de los trailers tan chungos que tenía y de las críticas tan rotundas y negativas por parte de la prensa especializada y del público, mantendría la calidad del hindú tan incomprendida por ciertos sectores. Pero nada más lejos de la realidad, es un bodrio con todas las de la ley. Y por ello, me alegro de haberla disfrutado en un cine de verano (con bocatas y bebida incluidos) a precio acorde a la calidad de la película: 4.50 euros. Al menos sirvió para que nos echáramos unas buenas risas al contemplar el enorme pastiche shyamalanero.

Debo reconocer que no he visto el “anime” americano para poder comparar la adaptación hecha por el cineasta hindú, pero dejando de lado eso, considero que la película no solo no aprovecha sus enormes posibilidades sino que aburre soberanamente al espectador llevándole al hastío más absoluto y haciendo que 103 minutos parezcan 200. Y eso en un cinta de esta índole, es imperdonable.
Lo que ya me parece el colmo, es la prepotencia del Sr. Shyamalan en las entrevistas acerca del film, insultando -a su manera- a algunos periodistas y reclamando la excelencia de su obra, acogiéndose al decreto de “no han entendido mi película y por eso les parece tan mediocre”. Si usted lo dice(…). Siempre he pensado que un cineasta por mucho talento que tenga, por muchas obras maestras que haga o haya hecho, ante todo ha de ser humilde y respetuoso. Ahí es donde se demuestra gran parte de la grandeza.
Aunque lo niegue, Shyamalan es un cineasta quemado por no tener éxito en el público y cada vez ser más odiado dentro del sector crítico. Es incapaz de reconocer que su último film es un kebap mal parido y encima con sus declaraciones pretende elevarlo a obra casi de referencia y de carácter adulto. ¡Qué cojones!.
Los que siempre le hemos defendido y admirado, poco a poco, nos va desilusionando con sus irregulares propuestas. Pero jamás había presentado una obra tan mediocre y tan insulsa como esta. “Airbender” es cine familiar del peor Lucas, así de claro. Cine infantil que pretende ir de cine maduro y se queda en nada.

Vayamos por partes. Es cierto que la película ha sufrido unos tijeretazos en la sala de montaje de padre y muy señor mío. Sin ir más lejos, escenas del teaser y algunas del trailer han desaparecido por completo del theatrical cut presentado en salas. Desconozco hasta qué punto eso puede afectar al producto, aunque me temo que no demasiado, vista la película.
Como decía, “Airbender” bebe mucho del universo Lucas -ese final, esas capuchas, ese lado oscuro-, de la eterna historia del bien contra el mal y del eterno dilema del héroe obligado por una causa (visto ya en unas cuantas cintas de Shyamalan, de forma mucho más acertada, todo haya que decirlo). Pero personalmente, jamás había visto unos personajes tan insulsos y tan desdibujados escritos por el hindú. Está claro que el chico está en horas bajas, y todo esto más parece un favor a su hija pequeña (fanática de la serie animada) que otra cosa. A esos personajes tan lamentables y deliberadamente seudoprofundos, le acompañan unas actuaciones no menos bochornosas. El actor principal Noah Ringer, que interpreta Aang, recordemos contratado vía internet, hace gala de sus dotes inexpresivas y su enorme falta de carisma. Está claro que el niño sabe moverse y dar patadas, pero lo de la actuación todavía le queda grande. Dev Patel, protagonista de la insufrible “Slumdog millionaire“, aquí interpreta al príncipe Zuko, emulando al Anakin Skywalker de la nueva trilogía galáctica, es decir, cabeza hacia abajo, ojos mirando el horizonte con muy muy mala leche. Pero si hay dos actores que se llevan la palma en el apartado a peor actor son la parejita Jackson Rathbone-Nicola Peltz, los cuales no solo no pintan nada, sino que regalan momentos de verdadera actuación chunga al espectador.
El guión de la cinta promete mucho más de lo que finalmente da, conteniendo frases que rozan lo estúpido (la escena de las piedrecitas, la falsa profundidad de los habitantes del mundo de fuego -el nuevo lado oscuro de la fuerza-, la forma en que están resueltas las cosas, cuando Aang se escapa tres veces del principe Zuko (a cual más irrisoria), etc..), por no hablar de los constantes y reiterativos títulos de crédito recordatorios (hasta el minuto veinte) de en qué mundo nos encontramos, todo un insulto a la memoria del espectador. Aunque me temo que en ese aspecto ha sido imposición de la productora, aunque vete tú a saber.
La banda sonora de James Newton Howard está sin lugar a dudas en otra dimensión de lo que las imágenes ofrecen. Una partitura sensacional combinando temas de acción con intimistas, junto con otros de corte épico que jamás son aprovechados ni bien utilizados por Shyamalan en la película. Una lástima porque la BSO es digna de nominación al oscar.

Shyamalan ha creado su peor película con diferencia. Ya desde ese inicio -más propio de una de los Shaw Brothers que de un film suyo- hacía presagiar lo peor, pero habiéndole dado ya la oportunidad, me niego a ver las dos secuelas que quedan todavía (dar por seguro que el propio Shyamalan se guardará un papel para el mundo del fuego, dejando constancia de sus terroríficas dotes como actor sufridas ya por todos nosotros en “La joven del agua“). Una historia que de haber sido cambiada hacia algo más serio y adulto, podría haber funcionado perfectamente, pero comete el error de mirar demasiado de reojo al peor cine Lucas, tan infantil como poco arriesgado, con personajes sin carisma alguna y con situaciones verdaderamente irrisorias. Pero lo que más molesta es el intento de Shyamalan por vender “Airbender” como un producto místico de elevada calidad, aunque su forzada oscuridad y esa falsa profundidad no engañan a nadie. No hay cosa más odiosa que un film de estas características vaya con pretensiones y aires de grandeza. Ese es su mayor defecto. Sin ir más lejos, cintas como “Centurión” o “Los mercenarios” justamente funcionan por eso, por su aplastante falta de pretensiones, convirtiéndose en un divertimento verdaderamente eficaz.
Un kebap muy mal parido con un guión y unas actuaciones de juzgado de guardia. Todo un bodrio veraniego, que pretende ir de cine adulto quedándose en un Pinypon marcial, inversamente proporcional en cuanto a presupuesto e imaginación, con un doblaje digno del peor cine de Van Damme y con 103 minutos interminables. Una especie de wuxia fantástico en clave de comedia que hace tambalear mi adoración al cine de Shyamalan y pone en trámites mi divorcio cinematográfico con él. Esperemos que se deje de panplinas y vuelva a ofrecer grandes obras reconciliándose con el espectador, porque desde que no colabora con la Disney y tiene mayor libertad, firma obras mucho menos estimulantes y más autocomplacientes. ¿Será la próxima película que tiene preparada con Bruce Willis de protagonista el regreso del mejor Shyamalan?. Esperemos que si. Pero mientras tanto espero que deje de lado su prepotencia y su ego recuperando la humildad de aquí en adelante.





Artes Marciales, Aventuras, Críticas, Fantástico





  Vomitiva.

Jajajajaja, qué gran crítica sobre el último invento del hindú. Lo cierto es que han sido unos días cojonudos viendo cine en su mayoría mediocre pero muy divertido.
Yo, como soy masoquista, si veré las secuelas de “Airbender”, pero en formato doméstico a no ser que volvamos a coincidir en persona cuando se estrene y decidamos sufrir de nuevo. La verdad es que me gustaría que las hiciera por el sencillo hecho de comprobar si todo lo que tengo pensado sobre cómo concluirá la historia y si el director aparecerá como actor se cumplen, debe ser muy divertido.
Totalmente de acuero contigo, como ya sabes. Una de las peores películas del año y la peor de la filmografía del director.
Saludos
Hola Javi, que tal ?
Joder y yo que pensaba ir a verla lol!!! Nadie la puntúa muy bien que digamos asi que en caso de que fuera me llevaré conmigo un cojín por si las moscas.
Ya has visto los mercenarios? Que te pareció?
Saludos
esta pelicula estubo increible no me lo esperaba estubo muy bien tambien los efectos especiales todo lo icieron con gran precaucion no fallaron en nada los felicito
Hola mariela,
Discrepo con tu entusiasmo ante la cinta saltarina de Shyamalan. El hindú tiene calidad sobrada, ya lo ha demostrado a lo largo y ancho de su carrera, de hecho yo soy uno de sus grandes defensores, pero en esta ocasión, le ha salido una cinta tan desaprovechada como luquesca (para mal).
Saludos!!