Crítica: “Prince of Persia: Las arenas del tiempo” (M. Newell, 2010)
Adoptado en las calles de Nasaf por el rey Sharaman de Persia, el joven Dastan (Jake Gyllenahaal) crece entre la realeza y rápidamente se gana un lugar como guerrero y príncipe. Por medio de un espía, llega a oídos de sus hermanos Garsiv y Tus que la ciudad santa de Alamut ha estado suministrando armas a los enemigos de Persia. Tus ordena el ataque a Alamut, y una vez derrotada y ocupada, Dastan encuentra a la hermosa princesa Tamina (Gemma Arterton).
Poco después, cuando el rey Sharaman muere en circunstancias misteriosas, Dastan es acusado de su asesinato y se ve obligado a huir acompañado de la princesa Tamina en una angustiosa misión para limpiar su nombre. Ambos combatirán a las fuerzas oscuras y salvaguardarán una antigua daga capaz de liberar las Arenas del Tiempo, un regalo de los dioses mediante el cual es posible viajar al pasado y controlar el mundo.
El masoquismo existe amigos. Parece increíble pero Hollywood sigue apostando por películas basadas en videojuegos. Si cintas como “Resident Evil” (Paul W.S. Anderson, 2002), “Street Fighter: The Legend of Chun-Li” (Andrzej Bartkowiak, 2009) o “Mortal Kombat” (Paul W.S. Anderson, 1995) hicieron que desempolvásemos las antiguas consolas para recuperar partidas de dichos juegos con la esperanza de borrar semejantes bodrios de la memoria, había cierta esperanza que Jerry Bruckheimer -productor palomitero por excelencia- hiciera sus Piratas del desierto con aventuras y acción de la buena sin tampoco exigirle un Indiana Jones moderno claro, pero nada más lejos de la realidad.
Y digo Jerry Bruckheimer (productor) y no Mike Newell (director) porque éste último carece de personalidad tras las cámaras, una vez dejando patente su inexistente discurso cinematográfico en este tipo de productos (atrás quedaron la notable “Donnie Brasco” (1997) o la simpática “Cuatro bodas y un funeral” (1994). Será por presiones del productor barbudo o será por falta de talento (o ambas cosas) pero el resultado final salta a la vista: un producto con enfoque juvenil que está más cerca de parecer un confuso videojuego malo que una película con cara y ojos. Bruckheimer eligió a Newell por dos claras razones: ya había tenido un poco de experiencia en el género de aventuras (recordemos que fue director de algunos capítulos de la serie “El joven Indiana Jones“) y porque es un realizador manejable para sus intereses, con el cual no le costaría nada que el film tuviera su particular sello palomitero.
Es innegable que “Prince of Persia: Las arenas del tiempo” es un blockbuster pre-veraniego al cual no se le debe exigir más allá del entretenimiento puro y duro, pero ello no quita que se le exijan unos mínimos de cara al espectador, pues no sólo se vive de ruido y bíceps. Desde mi humilde punto de vista, la película hace aguas por todos lados, desde un argumento de una sencillez y una ingenuidad aplastante hasta una realización (sobre todo en las escenas de acción) cercano a lo videoclipero, combinando secuencias que abusan del ralentí con otras cuyo horroroso montaje las hecha a perder ya que resultan imposibles de seguir. Como pasaba en “Harry Potter y el cáliz de fuego” (Mike Newell, 2005), aquí volvemos a sufrir escenas de acción confusas y muy mal planificadas. Está claro que Newell no sabe (o no lo dejan) desenvolverse en este tipo de escenas. Sinceramente, creo que debería volver al drama o la comedia (potable) y dejarse de este tipo de cosas.

Si nos ponemos a comparar la saga de videojuegos “Prince of Persia” con el film producido por la Disney, no hay color. Dejando de lado las piruetas iniciales del personaje de Dastan, que recuerdan vagamente a las vistas en el homónimo videojuego y en productos más recientes como “Assassin’s Creed” (otro excelente juego de difícil adaptación), en la película nos encontramos que el protagonista tiene un “padre”, dos “hermanos” y un “tío” cosa que desentona bastante con el original, pero el mayor problema que le encuentro es el hecho de que en toda la película no sale ni un sólo monstruo de arena siendo este el principal tipo de enemigo en el juego.
Ojo, yo no digo que tenga que ser una adaptación absolutamente fiel al original, respeto tanto adaptaciones al pie de la letra como adaptaciones libres, pero si algo se hecha en falta en esta película es sin duda un enemigo menos pasivo que Nizam (Ben Kingsley) y ya de paso, un héroe más carismático y con algo más de garra, porque Gyllenhaal repite su habitual sosería (ya vista en cintas recientes como aquella mala fotocopia llamada “Brothers” (Jim Sheridan, 2009)) y aparente desinterés.
Podríamos definir a la película que nos ocupa como una mezcla entre la desenfadada “La momia” y el bodrio de cartón piedra “El rey escorpión“. Y es que, permitidme decirlo, la película de Newell hace extraordinario al díptico egipcio de Sommers, y eso que ambas producciones son caras en extremo. La diferencia entre ellas radica en algo bien sencillo: buen entretenimiento. Ambas son películas de corte aventurero-infantil, ambas poseen guiones olvidables y ambas poseen un diseño de producción la mar de majo, pero mientras en las cintas de Stephen Sommers los personajes son divertidos y cercanos a los de la serie B del género, en “Prince of Persia” carecen de empatía, de carisma y de gracia. Para colmo, ni mucho menos es una cinta con regusto añejo y el uso excesivo que se hace de la tecnología va en detrimento del resultado final.

La última película de Mike Newell es un despropósito de principio a fin, una subproducto destinado a explotar literalmente la taquilla, tan excesiva como torpe, sin alma alguna y que posee una historia insostenible y tremendamente tediosa (importa bien poco lo que le ocurra a los personajes y todavía menos cómo acaben sus aventuras). Eso si, al menos no pretende engañar a nadie y jamás trata de ser más de lo que es.
En cuanto al casting, hay de todo. Desde actores desaprovechados con el modo pasivo ON (Ben Kingsley), actores que compiten con Tom Welling por el título de “Actor soso del año” (Jake Gyllenhaal -acento inglés chungo incluido- y Gemma Arterton), hasta actores cuya aparición son el resultado de un buen cheque alimenticio y que se toman la cosa a chiste (Alfred Molina). Lo suyo hubiera sido que la Disney en forma de souvenir friki regalara una daga de ésas al entrar en el cine, para que posteriormente apretáramos el botón y pudiéramos regresar un par de horas antes para directamente no entrar al recinto y ahorrarnos los siete euros que cuesta la dichosa entradita.





Acción, Aventuras, Críticas, Fantástico





  Vomitiva.

Precisamente ayer escribí mi comentario sobre la películas que saldrá publicado el día 9 y no estoy muy desacuerdo contigo, salvo que si veo ciertas similitudes con el juego en el protagonista a través de sus saltos y piruetas varias. A parte de eso es un entretenimineto vacuo, la elección de Newell me parece muy erronea, debería haberse encargado de ella West o Bay (fijate lo que digo), al menos las escenas de acción habrían sido mejores, porque lo que hace aquí el director es infumable.
Los actores campan a sus anchas y la Banda Sonora de Gregson-Williams apenas luce.
Vaya incio de época estival llevamos entre ésta y Robin Hood, menos mal que Kick-Ass es un soplo de aire fresco.
Saludos !!
Hola,
Si ya digo que el tema de las piruetas recuerda vagamente al juego pero no hay ni rastro de los monstruos de arena y los hassassins.
En fin, muy floja. Al menos no es pretenciosa y no dura 4 horas.
Saludos
Hola:
Pues a mi me pareció un digno entretenimiento aunque he de decir que no he jugado al juego de pc. Coincido en que el protagonista se lo podría haber currado algo más.
Un saludo
Miguel
Como dices la peli no esta a la altura del juego. Y no me refiero a las últimas versiones del videojuego, todos los juegos ahora son muy parecidos, sino a la originalidad del juego en su primera aparición, alla por 1987. Se peca como siempre de lo mismo, aceptar la mediocridad de lo comercial y acobardarse sin arriesgar.
El cine como todo en general, lo malo se parece bastante, y recuerdo haber visto este tipo de películas mil veces ya, sin nada que destacar y una sensación final de vacío general. En fin, otra película más, aunque hay que agradecer que la acción se sucede con pocas pausas y consigue lograr un estado de semiconsciencia en que ni te duermes ni tu mente se escapa de la sala. Vamos, el director y guionistas son sublimes.
Veo que la pelicula gana con el tiempo, jeje, a la salida del cine le dabas 1 estrella, y veo que finalmente ha sido 1,5. En mi opinion podría llegar a 2, pero entiendo que las expectativas eran mas grandes.
La de kickass si que tiene buena pinta, a ver si la veo.
Hola a ambos,
Yo considero Miguel que la película podría haber dado mucho más. Es de las peores de Bruckheimer que he visto y los actores están cuanto menos horribles y con un pasotismo verdaderamente alucinante XD.
Dani, ninguna película basada en un videojuego está a su altura. Cuando se darán cuenta que la jugada nunca sale bien y siempre quedan como productos de ver e inmediatamten olvidar.
Bueno, la película está entre el límite (0,5-2) eso está claro, podrá gustar más o menos, pero no le veamos cosas que no tiene, porque es floja floja. Además no le perdono que haya sido tan poco hábil a la hora de jugar con el “viaje” en el tiempo. Solo con eso daba para muchísimo más juego. Aunque me tiren manzanas, tomates y mandarinas, sigo diciendo que la cutrilla “Solomon Kane” le da mil patadas a ésta, aunque solo sea por el regusto a serie B y su aplastante falta de pretensiones. En fin, otra vez será.
Saludos