Miramax Films desaparece
Me he quedado literalmente de piedra al enterarme de la triste notícia. Desaparece una de las productoras estadounidenses más importantes de los últimos años, nacida como emblema del cine más independiente y que, poco a poco, se traicionó a sí misma, llevando a cabo proyectos multimillonarios (a veces sinónimo de calidad y otras de no tanta), sobre todo desde que se hizo filial de la Disney. Miramax ha estado más de treinta años produciendo cine de todo tipo de géneros, aunque el drama ocupó un lugar predominante en su producción.
Poco a poco se fue convirtiendo en una de las compañías que más nominaciones y premios ha obtenido de los últimos años, en ocasiones apostando por un cine de nivel (Scorsese, Tarantino, Minguella, Field, Paul Thomas Anderson) y otras no tanto (Rodríguez, Marshall, Forster, Benigni, Madden).
Miramax siempre quedará como la compañía que dio a conocer a realizadores como Quentin Tarantino, Kevin Smith o -en menor medida- Anthony Minguella entre otros, dándoles una oportunidad y finaciación, pero como comentaré más adelante, no todo era tan bonito. Las colaboraciones con Dimension Films dieron películas inolvidables del género de terror/suspense, regalando cine simpático y sin grandes pretensiones con marcado aroma de serie B (casos de “The faculty” o “Mimic” entre otras), que homenajeaban clásicos y suponían un verdadero disfrute para un espectador sin demasiadas exigencias. Aunque, todo haya que decirlo, también hubo algún que otro bodrio como “Phantoms” o las secuelas de “Scream“, que aunque en aceptable clave autoparódica, no conseguían despertar mi interés.
Miramax, en parte por la insistencia de Quentin Tarantino (padrino en los USA de muchas de ellas), ha sido una compañía que ha apostado por la distribución en Estados Unidos de un cine quizás más minoritario como el asiático (o el europeo) distribuyendo películas como “Hero“, “Iron Monkey“, “Chungking Express“, “Versus“, “Infernal Affairs“, “Zatoichi“, “Shaolin Soccer” o “La princesa Mononoke“. Aunque en ocasiones les daba por hacer un remontaje de la peli (caso de “Zu Warriors” por poner un ejemplo) con el objetivo de occidentalizarla, cagándola sobremanera. Como decía anteriomente, los Weinstein no tienen ni puñetera idea de cine, lo dejaron bien claro en algunas decisiones que tomaron cuando estaban al frente de Miramax.

“El paciente inglés” (1996)
Los entonces jefazos de la compañía, los hermanos Weinstein, nunca fueron hermanitas de la caridad. Jamás se han caracterizado por su cultura cinematográfica (el buen gusto se educa) ni por su buen hacer en la producción. Ellos solo iban por dinero importándoles un pimiento la autoría del director en cuanto a su obra. Los citados hermanos consiguieron sacar de las casillas a un maestro como Martin Scorsese en “Gangs of New York” obligándole a renunciar al final cut (y dejando la película con una segunda mitad llena de tijeretazos cuando todo apuntaba a una obra maestra monumental) o a Quentin Tarantino, que le denegaron la opción de ofrecer “Kill Bill” en una película de larga duración, presionándole para que finalmente tomara la decisión de partirla en dos (lamentable decisión donde las haya, pero qué remedio), y de paso cobrar a la gente dos entradas para ver la misma película.
Los últimas grandes films que se hicieron bajo el sello Miramax eran coproducciones con majors (Paramount, Universal y otras), pues como Dreamworks, la empresa estaba al borde del abismo sin capital suficiente para poder llevar a cabo proyectos en solitario.

“Pulp Fiction” (1993)
Tristemente -en este caso no ha pasado como Dreamworks que ahora es filial de Paramount- con Miramax no se ha podido hacer nada y la crisis económica ha sido la gota que ha colmado el vaso. La marcha de los Weinstein creándose una compañía propia y el recorte de la Disney para las producciones anuales de la Miramax fueron metiendo más leña al fuego hasta perpretar dicha desaparición. Una pena. Quedará en el recuerdo de los aficionados para siempre, igual que otras productoras míticas desaparecidas como Carolco, Tristar u Orion Pictures.
Os dejo con un listado de películas Miramax remarcables para un servidor, algunas obras maestras y otras estimables cintas (es posible que me deje alguna):
- “Pulp Fiction” de Quentin Tarantino
- “Smoke” de Wayne Wang & Paul Auster
- “El paciente inglés” de Anthony Minguella
- “En la habitación” de Todd Field
- “El talento de Mr Ripley” de Anthony Minguella
- “No es país para viejos” de Joel & Ethan Coen
- “Dead man” de Jim Jarmusch
- “Reservoir Dogs” de Quentin Tarantino
- “El cuervo” de Alex Proyas
- “Las normas de la casa de la sidra” de Lasse Hällstrom
- “El aviador” de Martin Scorsese
- “Secuestrando a la Srta. Tingle” de Kevin Williamson
- “Jackie Brown” de Quentin Tarantino
- “Las horas” de Stephen Daldry
- “Clerks” de Kevin Smith
- “Abierto hasta el amanecer” de Robert Rodríguez
- “Algo en común” de Zach Braff
- “Gangs of New York” de Martin Scorsese
- “El diario de Bridget Jones” de Sharon Maguire
- “Scream” de Wes Craven
- “Equilibrium” de Kurt Wimmer
- “The faculty” de Robert Rodríguez
- “Pozos de ambición” de Paul Thomas Anderson
- “Gerry” de Gus Van Sant
- “Kill Bill” Vol1 & Vol 2 de Quentin Tarantino
- “Persiguiendo a Amy” de Kevin Smith
- “Mimic” de Guillermo Del Toro
- “Beautiful Girls” de Ted Demme
- “Adventureland” de Greg Mottola
- “The lookout” de Scott Frank
“Gattaca” es, sin lugar a dudas, una de las propuestas cinematográficas de ciencia-ficción más inolvidables de los últimos años, por su estética, por su humanismo, por sus trabajados personajes, por la sobriedad en que rueda las escenas Niccol (siendo su ópera prima), por la música inconmensurable de Michael Nyman y por ser un film que reúne a partes iguales reflexión y emoción.
Actualmente pocos films asiáticos (y en general) arrancan carcajadas a un servidor, ya sea por su humor de brocha gorda o por sus chistes de mal gusto, pero gracias a dios existen excepciones. Si hay un film que consigue unir comedia y romanticismo de forma extraordinaria, usando el manga como inspiración para hiperboleizar personajes y situaciones, a la vez que regalando secuencias realmente desternillantes es sin duda “My sassy girl” (2001).
“Mira en lo que te he convertido, pareces uno de nosotros.”



El día 22 de este mes, falleció mi querida Jean Simmons, unión de belleza y talento, otra estrella del hollywood clásico que nos abandona, pero cuyo recuerdo perdurará entre los cinéfilos. Una actriz capaz de combinar personajes que inspiraban inocencia y bondad con otros fríos y calculadores.
Existen muchas cosas que se pueden perdonar a una película tras su visionado, ya sea cualquier exceso o concesión a la galería siempre y cuando haya cierto equilibrio o compensación, pero si hay algo que personalmente me saca de quicio, es encontrarse con una cinta cuya columna vertebral sea la trampa, la incoherencia más absoluta y para colmo, ni siquiera esté acompañada por detalles interesantes en otros ámbitos.


Para aquellos que disfrutamos del buen cine sobre relaciones y sentimientos de pareja o amistad, sobre juventud y deseos, sobre alegrías y crisis, sobre el amor y el desamor, ayer falleció uno de nuestros padres cinematográficos, el como muchos llamamos, Woody Allen francés: el gran Maurice Schérer (conocido artísticamente como Éric Rohmer).
La hija de Ridley Scott -Jordan Scott- dirige este drama irlandés con toques mágicos ambientado en un elitista colegio británico para señoritas durante la II Guerra Mundial. Eva Green interpreta a la profesora Miss G., quien se enamorará de Fiamma, una alumna bella, solitaria e inquietante interpretada por María Valverde, en su primera interpretación en lengua inglesa.
Si algo caracteriza a la compañía Pixar a parte de su extraordinaria animación es, a diferencia de otras como Dreamworks o Sony, su capacidad por crear cine de verdad, pura emoción sin recurrir a efectismos baratos ni olvidar la buena evasión para el gran público.
Reggie Lambert (Audrey Hepburn) está a punto de divorciarse de su marido cuando descubre que ha sido asesinado después de haber vendido, y cobrado al contado, hasta el último alfiler de su propiedad. Al igual que su esposo, el dinero también ha desaparecido. 

Los lectores de este blog ya saben que un servidor no suele morderse la lengua ante las injustícias de productoras o distribuidoras, y es que cuando las cosas se hacen mal, no está de más dar un toque desde la red y poner los puntos sobre las íes.
En los años del boom del cine de terror asiático, había propuestas de todo tipo: desde las muy estimulantes “Ringu” (1998) o “Dark Water” (2002) ambas de Hideo Nakata, “A tale of two sisters” (2003) de Kim Jee-Woon, “Audition” (1999) de Takashi Miike o “Battle Royale” (2000) de Kinji Fukasaku, hasta bodrios que vivían de repetir fórmulas ya vistas como “La maldición (Ju-On)” (2002) de Takashi Shimizu, “Phone” (2002) de Ahn Byeong-Ki o “Face” (2004) de Sang-Gon Yoo entre otras.




  Vomitiva.

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