A bit of music (3)
Dos de mis canciones favoritas del pasado año. Buena música alternativa.
MANDALAS – THE MORE I TRY:
THE DELAYS – VALENTINE:
Dos de mis canciones favoritas del pasado año. Buena música alternativa.
MANDALAS – THE MORE I TRY:
Asistimos a la rueda de prensa convocada en el CCCB para presentar el programa de la 9a edición del BAFF (Barcelona Asian Film Festival), en donde se han concretado los films de todas las secciones (atención sobre todo a la Oficial y la AS [Asian Selection], con grandes nombres ambas), los directores invitados, los componentes del jurado, integrado por Eduard Fernández, Zhang Lu, Vicenta N’Dongo, Jasper Sharp y C. López, los cuales otorgarán el Durián de oro al mejor film, los diversos espacios y la inauguración y clausura con fechas y demás detalles.
Préviamente, se ha proyectado el film que inaugurará la edición del 2007 de este festival: “Desert Dream” de Zhang Lu.
Tras “Grain in air“, la cual ganó el pasado año el máximo galardón en este festival, Zhang Lu vuelve a explotar el tema de la emigración, en este caso una mujer y un niño norcoreanos en el desierto chino.
Un desierto hostil que antes era un pueblo, el cual poco a poco se ha visto yendo abandonado por sus propios habitantes que parecen preferir la ciudad. Un desierto que tiene un claro carácter metafórico en cuanto a la realidad actual en China, el gran cambio sufrido en la nación y como un hombre intenta repoblar su zona del desierto como si fuera a “salvar” unos valores tradicionales que corren el peligro de caer en el olvido o ser empañados por la enorme globalización imparable.
Una cinta que nunca cae en lo explícito, todo es narrado de una forma tremendamente sutil y extremadamente minimalista (teniendo gran importancia el espacio, el vacío (del desierto en comparación con el existencialismo), el tiempo (con un uso del montaje sabio, pausado y una gran utilización del plano secuencia, muchos de duración considerable).

No menos destacable es la economización de planos que nos brinda en el film Zhang Lu, realmente eficaz y brillante, por no hablar de la exquisita fotografía tanto diurna como nocturna, mostrándonos la grandiosidad de la naturaleza por encima del ser humano. A destacar ese final (todo en camara subjetiva) en donde el niño da vueltas para poder soñar (y acaba con la escena de la carretera y un puente).
Muchos directores chinos actuales (sobre todo los pertenecientes a la 6a generación y alguno más como el propio Zhang Lu) como por ej. Jia Zhang Ke, Wang Xiao Shuai o Zhang Yuan tienen que ingeniarselas para eludir con habilidad la censura que existe en su país y ello les hace ingeniarselas para conseguir críticas feroces de una manera tan sutil como certera. Son directores comprometidos con su sociedad y renovadores de alguna forma en su cine ya que es toda una herramienta de denuncia a diferencia de las cintas de corte más estético y preciosista de la generación anterior (Yimou, Kaige, etc..)
Muy recomendable, una buena manera de iniciar un festival.





De las reuniones entre Sergio Leone, Dario Argento y Bernardo Bertolucci para escribir un nueva historia y guión surgió uno de los mejores westerns, que formaria parte de lo conocido como western posmoderno, westerns sobre el final de una época, de un género y de unos personajes discordantes con los nuevos tiempos: “Hasta que llegó su hora” (1968).
Enmarcada en la trilogía de America de Sergio Leone, junto a la excelente “Agáchate maldito” (1971) y la monumental obra maestra “Érase una vez en America” (1984), “Hasta que llegó su hora” contiene escenas imborrables dentro del género y de la historia del cine. Arropadas por la extraordinaria y, en ocasiones, olvidada composición de Morricone, las escenas destilan esa fuerza visual tan característica del cineasta italiano junto a un uso del scope tremendamente logrado, enmarcando magistralmente los bellos parajes desérticos, los pueblos o incluso la inteligencia en como están filmados los interiores.
El film trata sobre los vestigios de una época y el inicio de una nueva era, representado ante todo por el ferrocarril y el papel de la mujer (mucho más significativo que en tiempos anteriores), y el de unos héroes, antihéroes y villanos que ya no pertencen a ese mundo, y como ese mundo, habrán de perecer, pues ya no hay lugar para ellos. Spoiler Los personajes de Henry Fonda (en una antitesis de su Wyatt Earp en “Pasión de los fuertes” de John Ford) y Jason Robards mueren y Charles Bronson desaparece del lugar y se aleja de cualquier tipo de revolución (ferrocarril), la única que ha sabido adaptarse y “renovarse” ha sido la mujer (el personaje de Claudia Cardinale), el único capaz de formar parte de una nueva era.
Hay numerosas escenas destacables, por ejemplo, y quizás una de las menos recordadas pero no menos importantes, es la de Claudia Cardinale mirandose al espejo y pensando: ¿Quién soy yo? ¿Qué va a ser de mi? ¿Cual es mi futuro? ¿Realmente, esta soy yo?. Memorable es también el inicio prácticamente mudo del film, el uso del sonido (Leone ha sido uno de los mejores directores en usar este recurso para crear tensiones y contar historias), el tempo (prácticamente la espera es en tiempo real, un tiempo que se hace palpable, áspero, incómodo, angustiante).
La escena que os adjunto, es la del duelo final entre Bronson y Fonda. Primero, planos generales cada vez más alejados para presentarnos el entorno en donde se producirá el enfrentamiento, para luego, ir aproximando más y los planos reduciendo su duración, a medida se va acercando la hora final, con una utilización del montaje tremendamente eficaz para alcanzar un climax mítico. Allí se explica el porque de la harmónica y ésta vuelve a su auténtico amo. Grandes planos, grandes miradas, enorme música.
Cine de verdad.
Clint Eastwood en el año 1995, nos regalaba uno de los mejores melodramas románticos de la historia del cine (bajo el humilde punto de vista del que esto escribe) ya que pocas veces en el cine se ha expresado un amor con tanta pasión y a la vez sutileza.
De todas las escenas de este magistral film (dificil seleccionar solo una) destacaría ese desgarrador y precioso final de romance, lleno de elementos sutiles, de miradas sinceras, de un semáforo que puede significar el cambio o la rutina, de una luz intermitente (la del faro del coche de Eastwood) que declara amor y a la vez despedida y una mujer (excelente Meryl Streep) dolida y confundida por sus dudas y sobre todo impotente ante la situación, en donde toda esa lluvía intensa representa metafóricamente el dolor interno de ella, sus lágrimas contenidas.
Nunca una mirada ha expresado tanto, nunca una luz ha emocionado tanto. Una auténtica joya técnica y narrativa.
Os dejo con esta magnífica y emotiva escena:
A finales de Abril, Versus Entertainment (junto a Notro Films) edita la trilogía (maestra) sobre la condición humana realizada por Masaki Kobayashi y con una duración total aproximada de la friolera de 573 minutos, todo ello separado en 7 discos. Cine épico de calidad.
El pack constará de lo siguiente:
- La condición humana I: No hay amor más grande (1959): Durante la Segunda Guerra Mundial, el pacifista japonés Kaki pretende librarse del servicio militar aceptando trabajar como supervisor laboral en el campo minero de la Manchuria ocupada. Sus primeros esfuerzos, siempre despreciados por el superior de la excavación, Okazaki, se centran en mejorar las pésimas condiciones de los internos. Un día el odio acumulado de los primeros explota, y las crudas consecuencias no tardan en llegar…
Primera parte de la premiada trilogía de Masaki Kobayashi (“Harakiri”) sobre las peripecias de Kaki, un objetor de conciencia obligado a luchar como soldado en la China ocupada por los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. Considerada por la crítica como una de las películas anti-bélicas más importantes y conmovedoras de la historia del cine.
Ubicada dentro del pack en el Disco 1 y Disco 2.
- La condición humana II: Camino a la eternidad (1959): Kaji, forzado a unirse al ejercito japonés durante la Segunda Guerra Mundial, es enviado a Manchuria donde entablará amistad con Shinjo, un soldado cercano al comunismo. Tras una breve visita de su esposa, Kaji es enviado a combate con su unidad, batalla de la que muchos de sus compañeros nunca regresarán. Mientras intenta ayudar a Shinjo, que trata de escapar a Rusia, Kaki cae herido y es enviado a un campo de reclutamiento.
Segunda parte de la premiada trilogía de Masaka Kobayashi (“Harakiri”), El Camino a la Eternidad nos muestra los horrores de la guerra a través de los ojos del soldado Kaki, obligado a luchar en la Manchuria ocupada por los japoneses.
Ubicada dentro del pack en el Disco 3 y Disco 4.
- La condición humana III: La plegaria del soldado (1961): El final de la Segunda Guerra Mundial se aproxima; Kaji lucha contra la invasión de Manchuria llevada a cabo por el ejército ruso. Cuando su unidad es brutalmente atacada, Kaji se rinde al enemigo y es enviado a un campo de prisioneros en Liberia. Allí, juzgado como criminal de guerra, es sometido a las más crueles e inhumanas torturas que le llevarán al borde de la muerte.
Tercera y última parte de la premiada trilogía de Masaka Kobayashi (“Harakiri”). La Plegaria del Soldado cierra magistralmente el emocionante relato del idealista e inconformista soldado Kaki forzado a adentrarse en las sombras de la Segunda Guerra Mundial.
Ubicada dentro del pack en el Disco 5 y Disco 6.
A parte del trailer de todos los films, que se encuentra en los discos de las películas, Versus añade un disco adicional (el séptimo del pack) con algunos contenidos adicionales como entrevistas con Tatsuya Nakadai (actor) y Keiichi Uraoka (montaje), Trailers, Biografías, Filmografías y Galería fotográfica.
A priori por extras no llama demasiado la atención, pero habrá que estar al tanto de los masters, pues si son buenos, el pack merecerá muchísimo la pena. De todas formas, es de agradecer que algunas distribuidoras como Versus, Cameo, Avalon o Intermedio por ej, se arriesguen con productos minoritarios a nivel comercial y ofrezcan algo mucho más interesante y cultural que lo típico editado.
Aunque (quizás) pueda parecer a simple vista un film no excesivamente remarcable, estamos ante un western realmente atractivo, eficaz y de una calidad notable.
A diferencia de algunos westerns en donde se nos presentaba una imagen de los indios insípida, insustancial (incluso banal), en “Apache“, Aldrich construye un acercamiento a la figura del apache totalmente respetuosa y más cerca del realismo que del miticismo. Massai (Lancaster), es el único de su tribu que se resiente a rendirse ante el hombre blanco. Un personaje de gran personalidad , grandes cualidades y tan imprevisible como omnipresente, el cual inicia un viaje hacia la libertad, una lucha por la supervivencia en un entorno hostil (y con altas dosis clautrofóbicas , como si se fuera cerrando más su cerco de movimiento, debido a su forma de vida migratoria y escapatoria), y que constituye él solo la representación de un pueblo (y su raza) y sus origenes, defendidos con nobleza y fuerza a partes iguales.
“Apache” junto a otros films como “Flecha rota” de Delmer Daves fueron de los pocos de la época que ensalzaron la figura de los pieles rojas en contra del hombre blanco.
Aldrich consiguió una obra rica en matices, con una interpretación de Lancaster destacable, una fotografía espléndida y un final a recordar (spoiler: cuando tras el llanto del recién nacido, el siguiente eslabón de la raza, condenado ya no ha vivir en reservas, sino casi apartado del mundo), el hombre blanco entiende su deseo de vivir en paz y libre de los pieles rojas, y se abandona toda caza obsesiva).

Aldrich repetiría con Lancaster en otro film de similar temática (y muy recomendable por cierto): “La venganza de Ulzana” (1972).
En definitiva, un notable western olvidado e infravalorado.





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