Crítica: “Camino a Guantánamo” (Michael Winterbottom, 2006)
Sobrecogedor relato. Es lo primero que a uno se le viene a la cabeza tras ver este valiente, comprometido y ante todo necesario documental ficcionado, que supone una acertadísima denuncia social de esta cruda realidad.
Camino a Guantánamo nos narra la historia de de 4 amigos británicos que en el 2001 viajaron desde Tipton para asistir a la boda de unos de ellos en Pakistán. Tardaron dos años y medio en volver a casa. En su viaje fueron capturados por la Alianza del Norte y luego pasaron a manos estadounidenses, que los condujeron hasta Kandahar.
Tres de ellos fueron trasladados a la base norteamericana de Guantánamo, donde permanecieron más de dos años prisioneros, sometidos a humillaciones y torturas. De el 4o (Monir) todavía no se sabe nada, se cree que murió en un bombardeo.
En el año 2004 fueron trasladados a Londres. Tras ser interrogados, fueron puestos en libertad sin cargos. Aún ningún gobierno o autoridad les ha pedido disculpas ni devuelto su dignidad. Ha tenido que ser Winterbottom, un cineasta comprometido con las injustícias, quien destaque a estos falsos culpables en un documental tremendamente inteligente, con un ritmo colosal, que se mueve entre el estilo documental (entrevistas, imagenes de archivo) y la ficción, que evita cualquier tipo de sentimentalismo fácil y se ocupa en meternos de lleno en una historia llena de terror, un camino hacia el infierno más puro centrándose sobre todo en la historia roada con una sobriedad impresionante.
Recalcar que el film supone una denuncia ciertamente contundente, véanse las declaraciones de Bush y otros gobernantes de EEUU justo antes de ver todo lo que ocurre en la prisión ubicada en Cuba, lo que viene a decir que la mentira nunca podrá ocultar la realidad existente.
Guatánamo es a todas luces, una institución de una legalidad dudosa, y sino, ¿porque está ubicada fuera de EEUU?, que no cumple el tratado de Ginebra y que rompe cualquier norma humanitaria, jurídica y social. Eso, que pase en el siglo XXI, pues es, no solo lamentable, sino muy triste y da mucho que pensar de en qué manos está el mundo. ¿Cuantos inocentes habrán encarcelados allí? ¿Cuantas famílias rotas? ¿Hasta cuándo?.

Rodada con cámara digital, Winterbottom, en este caso junto a Mat Whitecross, los cuales por dicho film ganaron el Oso de Plata en la Berlinale a la mejor dirección, nos regalan esta trágica road movie hacia el más duro de los infiernos, un lugar similar a un zoológico (como así lo indican algún que otro recluso) pero con malos tratos, vejaciones e interrogatorios incansables y reiterativos sobre lo mismo. Un lugar sin leyes, sin respeto, sin sentido común. El uso de actores desconocidos, lo cuales están realmente convincentes, dota de mucho realismo a la historia contada y el tono documental le queda estupendo al film, cuidado, no de falso documental como si lo haría Werner Herzog en su Grizzly Man, aquí no se engaña a nadie ni tampoco quiere abrir un debate en torno a eso, las imagenes son ficción pura pero sobre algo real pero que intentan mostrar la realidad de una forma absolutamente creíble.
En un país democrático, ¿puede ocurrir algo así?. ¿Acaso se puede solucionar un conflicto actuando como se actúa y conviertiendolo en una guerra? ¿Acaso se pueden condenar a inocentes sin juicio previo y sin que dispongan de unos derechos mínimos?.
Camino a Guantánamo, es un golpe bajo a la conciencia estadounidense. Nada cambiará, pero ahí queda eso. Un film imprescindible y memorable.










  Vomitiva.

aún no he podido verla, a ver si lo hago pronto y te digo que me ha parecido, porque ganas no me faltan
un besito
Cuando la veas me dices algo, un docudrama cojonudo !!
Saludos
Una gran peli-documental. Winterbottom es de los directores que más me gustan y esta película sirve para hacer doblete con su recietne “Un Corazón Invencible”.
Saludos.